Brote de botulismo infantil en EEUU preocupa a autoridades
¿Qué originó la alerta sanitaria nacional?
El brote de botulismo infantil en Estados Unidos alcanzó 37 casos vinculados al consumo de fórmula infantil de la marca ByHeart, según la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA). Los menores afectados, de entre dos semanas y nueve meses de edad, consumieron el producto desde agosto, lo que llevó a un retiro total de la fórmula el pasado 11 de noviembre. Aunque no se registran muertes, todos los bebés necesitaron hospitalización, lo que encendió señales de alarma en al menos 16 estados.
La autoridad reguladora señaló que la fórmula de ByHeart apareció “desproporcionadamente representada” entre los casos detectados. La advertencia surgió el 8 de noviembre, cuando funcionarios de California hallaron la bacteria responsable del botulismo en una lata abierta. Después, análisis adicionales confirmaron la contaminación en varios lotes, lo que llevó a la suspensión inmediata de la venta.
¿Qué fallas detectó la FDA en las instalaciones de ByHeart?
ByHeart, empresa con sede en Nueva York y responsable de cerca del 1% del mercado estadounidense de fórmula infantil, ya enfrentaba observaciones de higiene antes del brote. Inspecciones en sus plantas de Iowa y Oregón revelaron problemas como moho, filtraciones e insectos, además de áreas que seguían pendientes de acciones correctivas desde 2023.
Tras la crisis sanitaria, la compañía enfrenta demandas federales interpuestas por familias que argumentan que la fórmula era defectuosa y que existió negligencia en los controles de seguridad. Las denuncias abarcan estados como Arizona, California, Maine, Nueva Jersey, Texas y Wisconsin, entre otros. Las autoridades sanitarias continúan evaluando la cadena de producción para determinar cómo ocurrió la contaminación.
¿Qué riesgos implica el botulismo infantil y qué medidas se aplican?
El botulismo infantil es una infección poco común, con menos de 200 casos anuales en EE. UU. Según los CDC, la enfermedad se origina cuando una bacteria produce toxinas en el intestino grueso, afectando especialmente a bebés por su microbioma aún inmaduro. Los síntomas pueden aparecer hasta 30 días después del contagio e incluyen dificultad para alimentarse, debilidad muscular, problemas para respirar y pérdida de control en la cabeza.
El tratamiento disponible es el BabyBIG, un medicamento intravenoso elaborado con plasma inmunizado. Sin embargo, muchos pacientes requieren soporte respiratorio durante parte de su recuperación. Pese a la preocupación, el gobierno descartó un desabasto de fórmula, pues ByHeart representa un porcentaje mínimo del suministro nacional.
Como respuesta estructural, el Departamento de Salud lanzó la iniciativa “Operation Stork Speed”, la primera revisión profunda sobre la composición y seguridad de las fórmulas infantiles desde 1998. La FDA analiza aportaciones de especialistas y del sector para fortalecer la regulación, mientras pide a los padres reportar cualquier reacción asociada a estos productos y acudir de inmediato con profesionales de la salud ante síntomas sospechosos.
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