ONU exige investigación por operativo en Río de Janeiro

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¿Qué ocurrió durante la operación policial?

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos (ONU-DH) expresó su horror ante la operación policial en Río de Janeiro, que dejó al menos 64 muertos el martes, cifra que podría superar los 100 fallecidos tras el hallazgo de decenas de cadáveres en las calles de las favelas Alemão y Penha, al norte de la ciudad.

El operativo, considerado uno de los más violentos en la historia de Brasil, movilizó a 2,500 agentes con el objetivo de ejecutar 100 órdenes de arresto contra el Comando Vermelho, una de las principales organizaciones criminales del país. Sin embargo, las consecuencias humanitarias fueron devastadoras: entre las víctimas figuran 60 presuntos delincuentes y cuatro policías, además de tres civiles heridos de bala.

La ONU pidió una investigación inmediata, transparente y efectiva, recordando al gobierno brasileño sus obligaciones bajo el derecho internacional. “Urgimos a que se conduzcan investigaciones prontas sobre las muertes y el uso de la fuerza”, declaró el alto comisionado Volker Türk, quien subrayó la necesidad de evitar el uso desproporcionado de la violencia en comunidades vulnerables.

¿Cómo impactó la violencia en la ciudad?

Las escenas posteriores al operativo reflejaron el clima de miedo y desolación que vive Río de Janeiro. Testigos relataron haber visto camionetas descargando cuerpos en plena vía pública, mientras la Defensa Civil intentaba recuperar los restos humanos. En barrios tradicionalmente concurridos como Tijuca, Vila Isabel o Grajaú, la vida nocturna desapareció por completo. Restaurantes, bares y comercios cerraron temprano, y las calles lucieron vacías, como si la ciudad reviviera los días más duros de la pandemia de COVID-19.

Un vecino de Laranjeiras resumió el sentir general: “En una noche cualquiera estaría en una mesa viendo un partido, pero hoy me quedo en casa”. La alcaldía de Río confirmó que la autopista Grajaú-Jacarepaguá, última vía bloqueada durante los enfrentamientos, fue reabierta a las 2:45 de la madrugada, aunque la tensión permanecía palpable.

¿Qué exige la comunidad internacional?

La ONU y diversas organizaciones de derechos humanos reiteraron su preocupación por el patrón de violencia policial en Brasil,patrón de violencia policial en Brasil, especialmente en zonas marginales.

Según reportes de Human Rights Watch, las operaciones de este tipo suelen afectar desproporcionadamente a poblaciones empobrecidas y afrodescendientes, donde las fuerzas de seguridad actúan con escasa supervisión judicial.

El organismo internacional llamó al gobierno brasileño a rendir cuentas y garantizar justicia para las víctimas. Mientras tanto, familias enteras siguen buscando a sus desaparecidos en medio del caos y la desconfianza hacia las autoridades.

La crisis de Río de Janeiro vuelve a poner en el centro del debate el uso de la fuerza estatal, la impunidad y la necesidad urgente de reformar las prácticas policiales en América Latina.