Nancy Valdez, alcaldesa de Ocoyoacac: salario millonario, nepotismo y un municipio hundido en la desigualdad
En medio de un contexto de marginación, inseguridad y desconfianza institucional, el nombre de Nancy Valdez, presidenta municipal de Ocoyoacac, se ha convertido en sinónimo de opacidad, privilegios y poder familiar. A las críticas por su estilo cerrado de gobernar, se suma el dato que ha encendido la indignación de miles de ciudadanos: percibe un salario superior a los 1.8 millones de pesos al año, en un municipio donde más del 48% de la población vive en condiciones de pobreza.
Según documentos oficiales del gobierno municipal, el ingreso anual de Valdez asciende a $1,859,600.00, dividido entre dietas ($1,172,400.00), gratificación ($468,000.00), aguinaldo ($132,000.00) y prima vacacional ($87,200.00). Todo esto, mientras el ingreso laboral promedio en el municipio no supera los $12,200 pesos mensuales y más de un tercio de los habitantes no cuenta con servicios de salud.
El contraste entre el nivel de vida de la presidenta municipal y las condiciones sociales de Ocoyoacac no ha pasado desapercibido. En una población de más de 75 mil personas, el 23% no tiene acceso a una alimentación suficiente y apenas una de cada cinco personas puede considerarse “no pobre y no vulnerable”, según cifras de la Secretaría del Bienestar. El índice de desigualdad de ingreso (coeficiente de Gini) en el municipio es de 0.374, uno de los más elevados en la región.
Pero el salario no es el único escándalo. Diversos sectores han señalado que Valdez ha instalado un gobierno cerrado y autoritario, donde la transparencia es inexistente y las decisiones se concentran en un pequeño grupo cercano. Contratos, asignaciones y recursos son manejados con discrecionalidad, sin consulta pública ni rendición de cuentas.
“Ocoyoacac no tiene una presidenta municipal, tiene una operadora política trabajando para su carrera personal”, denunció un exfuncionario municipal que pidió anonimato. La falta de comparecencias, el abandono de comunidades rurales y la nula respuesta a solicitudes ciudadanas han desatado molestia generalizada entre la población.
A esto se suma la presencia constante y poderosa de su hermano, Samuel Verdeja, quien, sin ocupar ningún cargo oficial, es señalado como el operador real del ayuntamiento. Según testimonios internos, Cristian interviene en decisiones clave, controla contrataciones y coordina los movimientos políticos del gobierno municipal, ejerciendo una influencia paralela desde las sombras.
“Todo pasa por él. Es el verdadero poder detrás del escritorio”, afirma un integrante del cabildo. Además, se le vincula con prácticas de presión a funcionarios y adversarios políticos, así como con el uso de recursos públicos para favorecer intereses personales y familiares.
Mientras tanto, los problemas del municipio se agravan. Durante 2025, Ocoyoacac ha registrado un incremento preocupante en delitos del fuero común. Tan solo en abril, se reportaron:
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54 denuncias por otros delitos del fuero común
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31 por robo
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26 por lesiones
En comparación con abril de 2024, los delitos con mayor alza fueron:
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Otros delitos del fuero común: +390%
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Daño a la propiedad: +130%
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Narcomenudeo: +95%
Hoy, Ocoyoacac enfrenta una administración que parece más preocupada por proteger un proyecto familiar que por resolver las carencias sociales. Lo que alguna vez se presentó como un gobierno “con el corazón”, ha terminado gobernando con soberbia, silencio y cifras que ofenden.
Y mientras el pueblo exige respuestas, Nancy Valdez permanece callada.
Un silencio que, para muchos, ya no es prudente… sino cómplice.
