Paz y Reconciliación
Don Carlos, Artesano y Constructor de Paz
Luis Vega
En medio del Tornado Trump que genera tanto daño a millones de personas, miles de empresas y decenas de países, hay testimonios de vida donde es creíble trabajar por la Paz, reconstruir el tejido social y renovar la esperanza en el otro.
Observo su camino de décadas: escuché de lo que hizo en la montaña de Guerrero, conocí su trabajaba en las colonias de Neza, creí en su propuesta en favor de la paz cuando lo vi actuar en los momentos de más violencia en Acapulco y desde hace 10 años veo cómo se ha convertido en un artesano de la paz en Michoacán y en el país.
Lo que más admiro de Don Carlos, de Carlitos, del hermano, del actual señor obispo de Morelia no es su buen gusto por la comida, ni la voz disidente que a veces es entre obispos mexicanos por los caminos del diálogo y construcción de Paz que propone y vive, ni la pasión con lo que defiende sus ideas, ni porque le gira la piedra al 100, tampoco por la calidad que tiene de tender puentes, sobre todo con personajes del gobierno.
Carlos Garfias es un personaje único dentro de la jerarquía de la Iglesia por el trabajo que realiza para construir Paz desde hace décadas, porque ese es el eje -La Paz personal y La Paz social- sobre el que gira su trabajo, por eso hace suyas las palabras del Papa Francisco: ser “un artesano y constructor de Paz”, como pastor y como persona.
Para mí, lo más admirable del amigo es su calidad humana, su buen ánimo y su apertura a escuchar otros puntos de vista. En estos 30 años de conocerlo esos son cualidades que hacen de Carlos Garfias una persona y obispo extraordinario.
El jueves de esta semana varios amigos del seminario y de la Arquidiócesis de Morelia van a presentar un libro biográfico del compañero de estudios, sacerdote, maestro, pastor, obispo y constructor de paz en México con comunidades indígenas, colonias populares, en la montaña, en la costa y ahora en la ciudad de las canteras rosas y en la atribulado tierra purépecha.
Esta obra, “Carlos Garfias Merlos , obispo artesano y constructor de paz”, es un resumen de su compromiso como artesano de La Paz en sus 50 años de sacerdote y 25 de obispo de la Iglesia Católica. Ojalá tengamos muchas mentes brillantes y testimonios de vida en nuestra iglesia como la de este hermano que el próximo enero presentará su renuncia como obispo al Papa Francisco porque llegará a los 75 años de vida, fecha del final de su mandato.
Pero seguro que Don Carlos seguirá trabajando como constructor de paz y tendiendo puentes en el país porque tiene cuerda para rato. ¡Felicidades al hermano!
