Con tan solo 14 años, las gemelas Mia y Lía Cueva Lobato ya están escribiendo su propia historia en el deporte mexicano. Originarias de Guadalajara, Jalisco, las hermanas se consagraron subcampeonas en la Copa del Mundo de Clavados 2025, al obtener la medalla de plata en la prueba de trampolín sincronizado desde los 3 metros. Un logro que no solo representa un triunfo personal, sino también una muestra del nuevo talento que se está gestando en la disciplina a nivel nacional.
Un camino que comenzó en la gimnasia
Antes de lanzarse a la alberca, Mia y Lía practicaron gimnasia. Desde temprana edad, el deporte fue una constante en su vida, pero fue su hermana mayor, Suri Cueva, quien las inspiró a dar un giro que cambiaría su destino. La historia cuenta que su madre llevó a Suri al Code Jalisco a entrenar clavados, mientras las gemelas continuaban su rutina como gimnastas. Sin embargo, al ver a su hermana mayor lanzarse desde la plataforma, quedó sembrada la semilla de la curiosidad.
Fue el entrenador Iván Bautista —reconocido por formar a múltiples talentos mexicanos— quien vio potencial en ellas y las invitó a probar los clavados. A los 11 años, Mia y Lía dejaron los ejercicios de piso y barras para sumergirse de lleno en la alberca, apostando por una disciplina que pronto empezaría a rendir frutos.
Debut internacional y medalla en casa
La Copa del Mundo de Clavados 2025 marcó su debut en una competencia internacional, y no pudieron elegir mejor escenario: su ciudad natal, Guadalajara. Ahí, ante familiares, amigos y un público que las ovacionó, las gemelas conquistaron la medalla de plata en trampolín sincronizado, sorprendiendo tanto por su ejecución como por su temple a tan corta edad.
Este logro también tiene un valor simbólico. Es la primera vez que tres hermanas —Suri, Mia y Lía— representan a México en una misma edición de la Copa del Mundo de Clavados. Más allá de los podios, su historia ha captado la atención por mostrar el poder de la unidad familiar en el deporte y por inspirar a nuevas generaciones.
Un sueño olímpico en construcción
El objetivo ahora está claro: llegar a los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028. Aunque el camino no será sencillo, Mia y Lía ya demostraron que tienen la disciplina, el talento y el respaldo necesario para competir al más alto nivel. Su historia es también reflejo del buen momento que vive la cantera de clavados en México, respaldada por estructuras como las Olimpiadas Nacionales de CONADE, en las que ambas ya habían destacado previamente.
Con una mezcla de juventud, talento y determinación, las hermanas Cueva Lobato encabezan una nueva generación de clavadistas que promete mantener viva la tradición de éxitos en esta disciplina para México.