El ácido fólico, o vitamina B9, es uno de esos nutrientes que el cuerpo necesita más de lo que imaginas. Ayuda a formar el ADN, apoya la producción de glóbulos rojos y es clave en el desarrollo del sistema nervioso, sobre todo en etapas importantes como el embarazo.
¿Por qué es tan importante?
Esta vitamina del grupo B, en su forma natural (folato), se encuentra en alimentos como espinacas, brócoli, aguacate, lentejas o cítricos. Pero también se añade en su versión sintética (ácido fólico) a productos como panes, cereales o pastas. De esta manera, se asegura que más personas reciban lo que necesitan, incluso si su alimentación no es del todo equilibrada.
El ácido fólico cumple funciones esenciales en el cuerpo: favorece la división celular, protege el sistema nervioso y es vital para evitar ciertos tipos de anemia. Pero su protagonismo aumenta durante el embarazo, ya que previene malformaciones en el bebé, como la espina bífida.
¿Cuándo conviene tomarlo?
Hay etapas y condiciones en las que el médico puede recomendar un suplemento de ácido fólico:
- Antes y durante el embarazo: Las mujeres que desean embarazarse deben comenzar a tomarlo desde al menos un mes antes de la concepción. Así se protege al bebé desde sus primeras semanas de vida.
- Anemia megaloblástica: Esta forma de anemia, causada por deficiencia de folato, mejora con suplementación controlada.
- Enfermedades del intestino: Si hay dificultades para absorber nutrientes, como sucede con la enfermedad celíaca o de Crohn, el ácido fólico se vuelve necesario.
- Consumo habitual de alcohol: El alcohol reduce la absorción de folato, por lo que quienes beben en exceso pueden requerir un apoyo extra.
¿Siempre hay que suplementarse?
No necesariamente. Si llevas una dieta rica en verduras de hoja verde, legumbres y frutas, podrías estar obteniendo suficiente folato sin necesidad de suplementos. Sin embargo, hay personas con requerimientos especiales (mujeres embarazadas, adultos mayores o quienes toman ciertos medicamentos) que sí podrían beneficiarse del ácido fólico en pastillas, siempre con receta médica.
¿Qué pasa si falta?
Una deficiencia prolongada de esta vitamina puede afectar la salud seriamente. En adultos, puede generar cansancio extremo, dificultad para concentrarse o una forma particular de anemia. En mujeres embarazadas, la falta de ácido fólico se relaciona con malformaciones en el desarrollo del bebé.
¿Y si hay demasiado?
El exceso tampoco es buena idea. Consumir dosis altas sin supervisión puede ocultar otros problemas, como la falta de vitamina B12, y traer consecuencias en el sistema nervioso. Por eso, la clave está en no automedicarse y seguir siempre la orientación de un profesional.
Un hábito que puede marcar la diferencia
El ácido fólico está más presente en tu vida de lo que crees, ya sea en tus comidas diarias o en un suplemento recetado en un momento clave. Si bien su función es silenciosa, su impacto en tu salud y bienestar es enorme. Consultar con un médico y conocer lo que tu cuerpo necesita es la mejor forma de cuidarte, paso a paso.