En México, el amor por el refresco es un fenómeno que no deja de crecer. En los últimos años, se ha convertido en uno de los países que más lo consumen a nivel mundial. No es un secreto que muchas familias lo tienen como parte de su vida diaria, pero detrás de este hábito hay un problema de salud pública que no se puede ignorar.
La obesidad y la diabetes tipo 2 han ido en aumento, y el consumo de refrescos azucarados es uno de los factores que más contribuyen a este problema. Estas bebidas aportan muchas calorías, pero prácticamente nada de nutrientes, lo que las convierte en una opción poco saludable cuando se toman en exceso.
Para entender mejor la situación, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) se encargó de analizar 46 bebidas y ver si cumplen con las normas de etiquetado. Lo que se encontró fue preocupante: 22 de ellas contienen azúcares y edulcorantes no calóricos, y una más tiene cafeína sin edulcorantes. Esto es un problema porque muchas personas consumen estas bebidas todos los días sin saber exactamente lo que están tomando.
Algunas marcas reconocidas no salieron bien libradas del estudio. Entre ellas están Barrilitos, Coca-Cola (sabor original), Delaware Punch, Dr Pepper, Fanta, Fresca, Jarritos, Jumex (naranjada frutzzo), Kas, Manzanita Sol, Mirinda, Orange Crush, Sangría Señorial, Sidral Aga, Sidral, Pepsi y Red Cola. Estas bebidas fueron señaladas por su alto contenido de azúcar o por problemas con su etiquetado.
Si nos vamos a los números, la cantidad de azúcar que tienen algunos refrescos es alarmante. En envases de dos litros, las marcas con más azúcar son:
- Sidral Aga (2 litros) – 200 gramos de azúcar por envase.
- Jarritos (2 litros) – 156 gramos de azúcar por envase.
- Barrilitos (2 litros) – 86 gramos de azúcar por envase.
Pero no solo los envases grandes son un problema. En las presentaciones más pequeñas, también se encontró un exceso de azúcar:
- Dr Pepper (600 ml) – 70.2 gramos de azúcar por envase.
- Red Cola (600 ml) – 57 gramos de azúcar por envase.
- Jumex Naranjada Frutzzo (600 ml) – 52.2 gramos de azúcar por envase.
- Orange Crush (600 ml) – 51.6 gramos de azúcar por envase.
- Sangría Señorial (355 ml) – 46.5 gramos de azúcar por envase.
El problema de estos niveles de azúcar es que pueden tener efectos negativos a largo plazo. Beber refresco todos los días puede aumentar el riesgo de obesidad, caries, enfermedades del corazón e incluso afectar la salud de los huesos. Además, algunos refrescos contienen cafeína, lo que puede generar dependencia y otros efectos secundarios.
Eso no significa que tomar un refresco de vez en cuando sea el fin del mundo. El problema es el exceso y la falta de información sobre lo que realmente contienen estas bebidas. Si se busca reducir su consumo, una buena opción es ir cambiándolo poco a poco por agua natural o bebidas menos azucaradas. Con pequeños cambios en el día a día, se pueden mejorar los hábitos sin sentir que se está haciendo un sacrificio enorme.
Al final, la clave está en el equilibrio. Disfrutar un refresco de vez en cuando no es malo, pero hacerlo parte de la rutina diaria sí puede traer consecuencias que afecten la salud en el futuro. Mejor tomar decisiones informadas y cuidar lo que se consume, porque la salud no tiene reemplazo.
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