Mexicana, vicio y despegue fallido

Irene Muñoz

Por Irene Muñoz

 

La reactivación de Mexicana de Aviación, aerolínea del estado mexicano, ha sido un proyecto fallido desde que emprendió el vuelo en diciembre de 2023. Plagada de carencias operativas y una gestión deficiente, la aerolínea no ha logrado convertirse en una opción viable en el mercado aéreo. Este fracaso no es un caso aislado; representa un patrón recurrente en Latinoamérica, donde los gobiernos insisten en crear aerolíneas estatales que terminan siendo un desastre financiero y operativo.

 

Desde que emprendió el vuelo Mexicana, dirigida por el General Sergio Montaño Méndez, ha enfrentado problemas financieros y operativos significativos. En los primeros cinco meses de 2024, la aerolínea apenas registró 98,016 pasajeros, una cifra irrisoria comparada con los 6 a 9 millones de pasajeros transportados por otras aerolíneas durante el mismo periodo. Esta falta de competitividad se debe a la falta de promoción de la aerolínea, escasas rutas, pocas frecuencias y a la baja ocupación de los vuelos. Simplemente no saben cómo atraer a los pasajeros. El mercado ha demostrado que no basta con poner tarifas bajas, se requiere consistencia en los itinerarios de vuelo y atención en los aeropuertos.

 

El costo de adquisición inicial de la aerolínea fue de 815 millones de pesos (mdp), más un fondeo de recursos que ha hecho gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador quien ha incrementado el valor del proyecto que hoy se enceuntra en un gasto de 6 mil mdp por parte de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) en Mexicana de Aviación, y reciéntemente han solicitado 20 mil millones de pesos adicionales para la compra de aeronaves, informó en esta casa editorial Antonio López Cruz. Este constante drenaje de recursos públicos sin resultados tangibles es insostenible y plantea serias dudas sobre la viabilidad del proyecto que originalmente se preveé que sea autosuficiente en 2028, pues hoy es una carga insostenible para las finanzas públicas del país.

 

Para que Mexicana de Aviación pueda convertirse en una aerolínea exitosa, se necesitan cubrir las carencias y generar cambios drásticos en la estructura operativa para que cuente con una gestión profesional, una debida adquisición y modernización de la flota, servicios competitivos y con calidad, la obtención del código IATA correspondiente, ya que usan sin autorización el código MX dublicando el que hoy pertenece a Breeze Airways, así como integrar transparencia financiera para contar con mecanismos de control y el uso transparente de recusos públicos.

 

Las aerolíneas cien por ciento estatales como Mexicana han sido un modelo que ha fracasado de forma recurrente en Latinoamérica. Aerolíneas como Conviasa en Venezuela, AeroPerú en Perú, Lloyd Aéreo Boliviano en Bolivia y Ecuatoriana de Aviación en Ecuador por mencionar algunas en la región, han seguido trayectorias similares. Creadas con la justificación de mejorar la conectividad y fomentar el desarrollo económico, estas aerolíneas han terminado en quiebra debido a la mala gestión, la falta de modernización y la competencia internacional.

 

La creación de estas aerolíneas por parte de los gobiernos de sus respectivos países se justificó principalmente en términos de soberanía, desarrollo económico, conectividad y prestigio nacional, igual que como hizo México con Méxicana de Aviación. Sin embargo, la gestión estatal, combinada con factores como la falta de especialización en el tema, el error en los nombramientos de sus cargos técnicos y operativos, la falta de modelo de rentabilidad financiera, la competencia nacional e internacional, la mala administración y la falta de modernización, llevó al fracaso de estas aerolíneas y generó significativas pérdidas financieras y problemas económicos para los países involucrados.

 

La reactivación de Mexicana de Aviación ha sido un proyecto fallido de orígen que refleja el vicio de los gobiernos latinoamericanos por tener aerolíneas estatales, a pesar de los numerosos fracasos previos. Sin cambios significativos en la gestión y una visión clara de negocio, Mexicana de Aviación seguirá siendo un proyecto cargado de deudas y promesas incumplidas, demostrando una vez más la incapacidad de los gobiernos para gestionar eficientemente proyectos de este tipo, y cediendo una enfermedad más al gobierno entrante que encabece Claudia Sheinbaum Pardo a quién le caerá este, como otros proyectos gubernamentales con baja o nula viabilidad en las manos.

 

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