Marchar y votar

Liébano Sáenz

 

Aciertan los organizadores de la marcha cívica del próximo 19 de mayo, en invitar a la candidata Xóchitl Gálvez y ésta, también, en participar en el evento. Es una convergencia natural. La llamada marea rosa se ha fijado el objetivo de movilizar a la población en todo el país para defender a las instituciones de la democracia y eso es lo que representa la candidata opositora. La convocatoria es un acierto por su autenticidad, por la asistencia que se prevé, por los mensajes que ya ha empezado a generar, y por la claridad de objetivos.

La elección del 2 de junio es la opción entre democracia y dictadura. No es un eslogan ni un exceso decirlo; la iniciativa de reforma constitucional del oficialismo, representaría un retroceso fundamental en el desarrollo político del país. No se trata de regresar al pasado, como muchos afirman, es considerablemente peor que eso. Representa construir un régimen cerrado, vertical, excluyente y autoritario. Por esta consideración, estrictamente ciudadana, es necesaria la definición de cómo votar en los comicios próximos.

No es que las marchas ciudadanas ganen las contiendas, pero sí promueven, estimulan y comprometen, proyectan unión y fuerza. Asistir servirá para renovar nuestra esperanza de que la democracia podrá prevalecer frente a sus enemigos y superar sus dos mayores amenazas: la parcialidad, que viene desde la presidencia de la República, y la interferencia del crimen organizado. Ocurrirá así porque el llamado a las urnas es insoslayable, porque estoy convencido que, así como algunos saldremos un domingo a marchar, muchos más lo haremos otro domingo para votar.

La libertad de asociación es un derecho ciudadano fundamental. La construcción de la democracia ha corrido en paralelo al ejercicio de ese derecho. Ahora, en esta nueva edición de la marcha, es muy alentadora la manera como se replicará en los centros urbanos del país y en algunas plazas en el extranjero. Quienes hemos asistido a otras convocatorias, lo hicimos en nuestra condición de ciudadanos, no de militantes obsecuentes a una consigna partidista. Iremos nuevamente, porque nos preocupa y ocupa la salud de nuestra democracia, y porque antes que partido tenemos patria.