31 enero, 2023 Español

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NI GOLPES QUE DUELAN, NI PALABRAS QUE HIERAN

Primer Domingo de Adviento
Ciclo A
Sacerdote Daniel Valdez García

Estimados niños y niñas,

Queridos amiguitos, les saludo con mucho cariño y respeto. Las homilías de estos 4 domingos del tiempo de Adviento las voy a dirigir a ustedes. Y ustedes las podrán compartir con sus hermanitos, amiguitos y papitos.

Miren el templo y verán que hay algunos sencillos cambios porque hoy iniciamos un Año Nuevo en la Iglesia, también se llama Año litúrgico e inicia con este tiempo llamado Adviento.

Bueno, vean que no hay flores, no hay otros adornos, solo hay una guitarra o el órgano para acompañar el canto. El sacerdote usa estola y casulla de color morado, pero si hay una corona con 4 velas en el presbiterio. Esos signos nos indican que iniciamos el adviento como tiempo de preparación al nacimiento del niñito Jesús. Y este año vamos a reflexionar con el evangelio de san Mateo, y se le llama ciclo A.

La Palabra de Dios es muy hermosa e importante, hoy nos dice a través del profeta Isaías que no debe haber golpes que duelan, ni palabras que hieran, por eso habla de que las armas se transforman en herramientas de cultivo.

Hace algunos años conocí a un hermoso niño que cuando su abuelita perdía la paz y era grosera con los demás, él le decía: “abuelita, eso no es de Dios”. Y claro que la señora se enojaba y ya no decía nada. Hoy en día ese niño es un gran sacerdote que con amor y paciencia atiende a las personas, y cuando se portan mal les dice con la misma humildad y sencillez de niño: “Eso no es de Dios”.

El adviento, queridos amiguitos, nos ofrece la oportunidad de contar con herramientas como la Corona de Adviento que al ir encendido cada semana una luz se irá llenando de más y más luz para iluminarnos con la luz, el amor y paz que nos trae el niño Dios. Pero sobre todo tengan en cuenta que ese niño, hoy sacerdote, supo ser herramienta de Dios para iluminar a los demás.

Con este tiempo nos preparamos para la venida espiritual de Jesús a nuestras almas, pero también a su venida victoriosa y grandiosa, por eso no sólo hemos de estar extasiados en la espera de la venida, sino en vela para estar preparados a su venida definitiva. Porque él es quien transforma todo con su gracia y su poder. Miren cómo los niños pequeños no juegan con armas, no hacen guerras. No dan golpes que duelen ni dicen palabras que hieren. Seamos todos como el niñito Jesús que viene a dar amor, paz y esperanza.

Hoy mismo cuando ustedes enciendan la primera vela de su corona de adviento, díganle a Jesús: “haz de mi tu herramienta, haz de mi instrumento de tu paz”. Repintan conmigo dos veces: “haz de mi …..

Queridos amiguitos, yo su amigo un poco mayor, les doy las gracias por venir a misa, y gracias por querer más y más al niñito Jesús. Yo también le pido a él ser una herramienta con quien se haga su voluntad.

Amén, amén, Santísima Trinidad.