8 diciembre, 2022 Español

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#CadenaVerde – México en llamas

México combate una etapa atípica de incendios forestales que hasta esta esta semana sumaban 144, en 20 estados.

De esos 144 incendios, 71 están activos, 20 están en proceso de liquidación y 39 se liquidaron en las últimas horas. De estos, 11 se encuentran dentro de áreas naturales protegidas. Con esta cifra, el país se convirtió en el segundo lugar en esta medición de alerta forestal, sólo por debajo de Rusia (una nación casi nueve veces más grande) por una diferencia de apenas 5.3 por ciento.

Un incendio forestal es la propagación libre y no programada del fuego sobre la vegetación en los bosques, selvas, zonas áridas y semiáridas. Puede ocurrir en cualquier momento, pues depende de las condiciones meteorológicas (altas temperaturas, viento, falta de lluvias) y las actividades humanas (uso del fuego).

En nuestro país hay dos temporadas de incendios forestales: en las zonas Centro, Norte, Noreste, Sur y Sureste del país inicia en enero y concluye en junio. La segunda se registra en el Noroeste. Arranca en mayo y termina en septiembre.

Estimado lector, cabe señalar que los incendios pueden ocurrir por las siguientes causas:

  • Accidentales:relacionados con accidentes automovilísticos, ferroviarios, aéreos y con ruptura de líneas eléctricas.
  • Negligencias:las quemas agropecuarias no controladas, fogatas de excursionistas, fumadores, quema de basura, limpieza de vías en carreteras y uso del fuego en otras actividades productivas dentro de las áreas forestales.
  • Intencionalesse refiere a las quemas que se realizan en el contexto de conflictos entre personas o comunidades, tala ilegal o litigios, entre otros.
  • Naturales:caída de rayos o erupciones volcánicas.

 

Hemos visto aterrorizados a través de las imágenes proporcionadas por la NASA como zonas ecológicas ha desaparecido del mapa en tan solo unas horas por los incendios a lo largo del territorio nacional. Que si bien son muy diferentes los ecosistemas forestales de allí en el bajío hacia el sur en especies, gestión, etcétera, pero en una cosa son iguales: el fuego.

Estamos creando un polvorín que puede ser peor que en muchos años, solo tienen que darse las condiciones adecuadas, sobre todo en conjunto con la contaminación atmosférica tan terrible de los últimos días, lo cual es sofocante. Y además  todo el mundo sabe que hay cambio climático, que habrá sequías y condiciones meteorológicas extremas, así que mucho ojo dirían por ahí ya que las condiciones por si mismas presentan alto riesgo, pero como siempre es más factible prevenir que combatir.

La lucha contra el fuego debe ser conjunta, con los medios eficaces y con una conciencia de que la naturaleza es lo más importante que tenemos en nuestra vida. Debería de existir una campaña publicitaria que nos una como nacionales bajo el lema de “Todos, todos contra el fuego”. Los factores que desencadenan un incendio pueden ser muchos como lo explique anteriormente, algunos climáticos como la sequía, pero otros son claramente denunciables por ser comportamientos delictivos, incluidas las negligencias, pero no tienen menos culpa las autoridades políticas que en su afán de austeridad presupuestaria, también han recortado en los indispensables medios de contraincendios..

Aunque son muchos los factores que condicionan la magnitud de los incendios forestales, como por ejemplo el estado y la composición de las masas forestales, es habitual que los medios de comunicación y las Administraciones destaquen las adversas condiciones meteorológicas. Es cierto que por ejemplo estas fechas  las altas temperaturas, un elevado grado de sequedad y los fuertes vientos dificultaron mucho la extinción: en esos quince días se produjeron un total de veinte grandes incendios.

Pero resulta evidente que si no se hubiesen producido tantos incendios en esas fechas, ni las altas temperaturas, ni la sequedad ni el viento los hubieran agravado. Además, la meteorología no es un factor que podamos controlar, más aun teniendo en cuenta el futuro inmediato, con el agravamiento del cambio climático, lo que hace todavía más importante que logremos reducir significativamente el número de conatos y de incendios.

Si no se realizan los esfuerzos necesarios para evitar las causas de la aparición del fuego, las Administraciones nos están condenando a que todos los años los incendios arrasen los montes, y a depender, entre otros factores, de las condiciones meteorológicas y de los servicios de extinción de incendios para que el número de hectáreas quemadas cada año no sea demasiado elevado.

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