DÍA MUNDIAL DE LA ALIMENTACIÓN (16 de octubre)

 

 

 

 

 

Una de las preocupaciones de la humanidad a lo largo de la historia, ha sido contar con los elementos suficientes para cubrir sus necesidades; en materia de alimentación es sabido que líderes de pueblos y civilizaciones de la antigüedad procuraban mantener almacenados diversos granos y semillas, además de desarrollar métodos para la conservación de diversos insumos perecederos, asegurando la sobrevivencia de sus ciudadanos.

Desde este enfoque, la alimentación siempre se ha considerado como una prerrogativa que el Estado como ente garante de los derechos humanos, debe otorgar, promover y hacer valer.

La Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), con el fin de concientizar a las poblaciones sobre el problema alimentario mundial y fortalecer la solidaridad en la lucha contra el hambre, la desnutrición y la pobreza, el 16 de Octubre en 1979, estableció el “Día Mundial de la Alimentación”.

Esta prerrogativa se entrelaza de manera directa con otro derecho fundamental, el de la salud, que es necesario para lograr el desarrollo físico y psicológico en las etapas primarias de la vida, de todo ser humano, esto permite que el individuo se encuentre exento de enfermedades crónico-degenerativas,  presentes en la sociedad actual.

La recomendación de los profesionales de la medicina para una buena alimentación, se basa en la ingesta de tres a cinco alimentos por día, sin embargo, al practicar este acto cotidiano la mayoría de las personas no repara en los procesos primarios, secundarios y terciarios por los que atravesaron los alimentos antes de llegar a la mesa de cada familia.

Por otro lado, se debe tener conciencia al momento de preparar y consumir los alimentos, y de manera responsable ejercer un plan de reaprovechamiento, en nuestro entorno cercano, ya que actualmente más de 811 millones de personas se encuentran en inseguridad alimentaria la cifra admitida para el desperdicio debería ser cero, pero infortunadamente cerca del 34 por ciento de estos alimentos aptos para el consumo terminan en la basura. (1)

Es importante mencionar que debido al SARS-CoV-2 (COVID-19), diversos sectores de la sociedad, entre ellos el de la producción de alimentos y la industrialización de los mismos, vio disminuida su actividad, trayendo consigo una recesión económica a nivel mundial con el peligro de que este derecho fundamental se encontrara en riesgo.

Todas las personas tienen derecho a una alimentación que le otorgue un desarrollo completo en su entorno social, es un compromiso de la generación actual trabajar a favor de un bienestar integral sumando acciones cotidianas para lograr el pleno ejercicio de esta prerrogativa.

 

Miguel Ángel Cruz Muciño

Abogado egresado de la Universidad Anáhuac,

Especialista en Derechos Humanos y Derecho Legislativo.