Walt Disney, el animador pionero y empresario que lleva el nombre de este centro turístico en Florida, había muerto en 1966, apenas un año después de anunciar los planes para “un Disneyland de la costa este”.

La empresa había adquirido discretamente 11 mil hectáreas (27 mil acres) de terreno a las afueras de Orlando por unos 5 millones de dólares usando nombres falsos y empresas de pantalla.

La responsabilidad de guiar este proyecto quedo en manos de su hermano, Roy Disney, quien junto a otros ejecutivos de la empresa convenció a la legislatura de Florida para crear una agencia cuasigubernamental que le permitiera a Disney autogobernarse en asuntos de infraestructura y planeación.

Cabe mencionar que el primer día que abrió el parque sólo llegaron unos 10 mil visitantes, lo que en el parque actual representaría 90 minutos de ingreso de visitantes. No fue sino hasta el Día de Acción de Gracias de 1971, casi tres meses después, cuando los ejecutivos de Disney tuvieron una respuesta sobre si su nuevo parque sería un éxito: autos que trataban de entrar a Magic Kingdom se formaron por kilómetros (millas) sobre una carretera interestatal.