El ex alcalde de Iguala, José Luis Abarca, y su esposa, María de los Ángeles Pineda Villa, rompieron el silencio al dar su versión de los hechos del 26 y 27 de septiembre de 2014 ante visitadores de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) y los motivos para esconderse tras la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, lo vivido durante su detención y los señalamientos en su contra.

Cabe señalar que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) los señaló como autores intelectuales del ataque y desaparición de los estudiantes; al mismo tiempo Abarca era buscado por los delitos de homicidio, tentativa de homicidio y desaparición forzada.

Estas entrevistas con la CNDH se desarrollaron durante febrero de 2016 en los centros penitenciarios en los que hasta la fecha permanecen: Abarca en el penal del Altiplano, Estado de México, y su esposa en el femenil de Coatlán del Río, Morelos.

Abarca declaró que fue hasta el lunes 29 que se enteró que policías municipales habían sido acuartelados para ser investigados. Dijo que para entonces ya quería pedir licencia para que se investigaran los hechos, aunque su esposa no mencionó eso, sino que fue en una reunión con la dirigencia del PRD donde se lo sugirieron.