“Juro por Dios, por mi familia, por mis hermanas y hermanos peruanos, campesinos, pueblos originarios, ronderos, pescadores, docentes, profesionales, niños, jóvenes y mujeres, que ejerceré el cargo de presidente de la República por el periodo 2021-2016. Juro por los pueblos del Perú, por un país sin corrupción y por una nueva Constitución”, fue el juramento de Pedro Castillo como nuevo presidente de la República del Perú.

Vestido con su tradicional sombrero chotano de paja y un traje con motivos andinos, en presencia del Rey Carlos de España, un representante de la Casa Blanca y varios presidentes latinoamericanos, el izquierdista se colocó la banda presidencial que lo avala como mandatario para el periodo 2021-2026 ante el pleno del Congreso unicameral en el Parlamento Peruano.

Tras juramentar, Castillo ofreció su primer discurso oficial en el que dijo que no tiene pensado estatizar la economía ni expropiar ninguna propiedad privada, sin embargo, hizo especial énfasis en cumplir con una de sus principales promesas de campaña, el proyecto de Asamblea Constituyente para reescribir la constitución de 1993, promulgada por el ex presidente Alberto Fujimori: “anuncio que presentaremos ante el Congreso un proyecto ley para reformarla que, tras ser debatido por el Parlamento, esperamos que sea aprobado y luego ser sometido a referéndum popular”.

Recordemos que el oriundo de Cajamarca ganó la elección del pasado 6 de junio con un balotaje del 50,12% de los votos, en comparación con el 49,70% de votos de su rival del partido Fuerza Popular, Keiko Fujimori. Ahora tras su juramento, Castillo deberá afrontar la crisis del Covid-19, misma que en el Perú ha resultado más letal que en la mayoría de países del mundo, asimismo tiene por delante el reto de reactivar la economía tras un año donde se registró una caída histórica en su PIB del 11,1%.