Durante los procesos electorales en México se ha vuelto muy común la venta del voto, sin embargo esto se trata de un delito electoral.

Porque en México esta práctica se utiliza para ganar elecciones

Aparentemente la compra del voto en México es un “sencillo intercambio económico” como cualquier otro producto.

Según el estudio ¿Qué significa la compra de votos? del Programa de las Naciones Unidades para el Desarrollo en México (PNUD), el acto de comprar votos es un contrato o tal vez una subasta, en la que se venden votos a la oferta más alta, refiere el estudio.

“Los partidos y candidatos que ofrecen beneficios materiales particulares a los votantes aspiran a comprar apoyo político en las urnas de acuerdo con la idea de intercambio de mercado. Sin embargo, ambos lados pueden toparse con barreras, ya que no existe certeza en cuanto al cumplimiento del vendedor, puesto que la compra de votos es un negocio ilícito y como tal, no se realiza dentro de un mercado protegido por normas sociales y legales”

Existen tres factores por los cuales cientos de personas realizan esta práctica, tales como la pobreza, ausencia de la democracia y la desconfianza.

El factor de la pobreza genera una relación clientelar entre políticos y pobres ya que los primeros ven en los segundos un voto duro siempre y cuando se les ofrezcan incentivos o recompensas, que por lo general son inmediatos y de bajo costo. Esto cobra sentido si se sustenta en cierta forma de organización y en determinado tipo de intercambio pues implica que los receptores de los programas sociales deben ser reclutados y adoctrinados, sometidos a reglas y condiciones así como acreditar lealtad y reciprocidad.

La venta del voto, es un reflejo de la ausencia de democracia ya que más del 50% del padrón electoral dice que no vota porque considera que es inútil, otro 23% considera que la democracia mexicana no sirve, y el 8 o 10% están dispuestos a vender su voto.

Otra posible causa de la compra del voto radica en la desconfianza hacia los partidos políticos, ya que un 84% de la población mexicana confía poco o nada en las instituciones políticas mexicanas.

La Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Electorales (Fepade) señala que un delito es todo acto u omisión contrario a la ley previsto y sancionado penalmente por la misma. Los delitos electorales son aquellas acciones u omisiones que lesionan o ponen en peligro el adecuado desarrollo de la función electoral y atentan contra las características del voto que debe ser universal, libre, directo, personal, secreto e intransferible.

Ante la presunta comisión de un delito electoral, la Fepade tiene que investigar y perseguir la supuesta conducta efectuada. Aunque la ley en materia electoral no señala de manera directa que un ciudadano que venda su voto puede ir a la cárcel, sí es acreedor a una sanción.

Por otro lado, si una persona es testigo de que otra ha vendido su voto o es víctima a la que se le condiciona el voto, se tiene la responsabilidad de denunciar ante la Fepade porque de lo contario se podría considerar como cómplice.

Un vez que se inicia la denuncia, en caso de comprobarse la culpabilidad la persona señalada deberá presentarse ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación y éste determinará la sanción a la que se hará acreedora.