Este lunes, el gobierno de México solicitó el perdón histórico a las familias de unos 300 miembros de la comunidad china asentada en la ciudad de Torreón, quienes fueron masacrados por soldados del ejército maderista que tomó la ciudad entre los días 13 y 15 de mayo de 1911 debido a que los acusaron de colaborar con el gobierno de Porfirio Díaz.

“La discriminación se sustentaba en lo más vil y ofensivo. Se repetía que los chinos eran sucios, incultos, arrogantes, individualistas y que carecían hasta de sentido del humor. Y estas estupideces se trasladaron a México, donde a la exclusión y al maltrato se le añadió el exterminio”, señaló el presidente Andrés Manuel López Obrador en la ceremonia del perdón.

Así mismo, destacó que el genocidio sucedido en Torreón le costó la vida a 303 personas de origen chino y a cinco de ascendencia japonesa.

“El resultado de la investigación limitó el castigo básicamente al fusilamiento de Benjamín Argumedo, quien esgrimió ante el juez la mentira de que, al recibir –entre comillas– un nutrido tiroteo, ordenó a la tropa ‘maten a los chinos’. Sin embargo, los más destacados jefes revolucionarios que participaron en la toma de Torreón ni siquiera fueron investigados”, indicó el mandatario.