Investigadores de la Universidad de Tsukuba (Japón) han evidenciado, en un estudio publicado en la revista ‘Scientific Reports’, que el ejercicio provoca cambios en la calidad del sueño, estos cambios pueden no ser subjetivamente perceptibles.

En concreto, los expertos han revelado que el ejercicio vigoroso pudo modular varios parámetros del sueño asociados con la mejora del sueño, sin afectar los informes subjetivos sobre la calidad del sueño.

Se sabe que el ejercicio mejora la calidad general del sueño al reducir la cantidad de tiempo que se tarda en conciliar el sueño y aumentar la potencia de las ondas cerebrales durante el sueño de ondas lentas (SWS), también conocido como sueño profundo.

Sin embargo, los estudios que investigan el vínculo entre el ejercicio y el sueño han producido una variedad de resultados contradictorios, probablemente debido a las limitaciones relacionadas con los sistemas de clasificación de las etapas del sueño.