Victoria Esperanza era una mujer salvadoreña que tenía 36 años y desde hace 3 vivía en México, con una visa por razones humanitarias. Tenía dos hijas. El sábado 27 de marzo murió en manos de policías de Tulum, Quintana Roo, quienes la detuvieron, esposaron y, en un abuso de fuerza, terminaron fracturando su columna.

Los hechos ocurrieron sobre la Avenida La Selva, cuando cuatro oficiales de la patrulla 9276 abordaron a la mujer, quien de acuerdo con videos y fotos grabados por testigos, ella no opuso resistencia a pesar de haberla retenido por supuestamente alterar el orden público.

En un video en redes sociales, Óscar Montes de Oca, titular de la Fiscalía de Quintana Roo, informó que peritos del servicio médico forense, después de cumplir con el protocolo médico legal y la práctica de la necropsia a la víctima, concluyeron que “se identificó una fractura en la parte superior de la columna vertebral producida por ruptura de la primera y segunda vértebra, lo que provocó la pérdida de la vida de la víctima”.

Victoria llegó a México en busca de trabajo y de darle un mejor futuro a sus hijas, hoy de 15 y 16 años. Trabajaba, según contó su madre al diario salvadoreño La Prensa Gráfica, haciendo limpieza en hoteles de Tulum, en el Caribe mexicano.