En Valle de Bravo un grupo de 15 mujeres decidieron organizarse para realizar jornadas de limpieza y dar una lección de responsabilidad ambiental a su comunidad. El primer lunes de cada mes, desde hace cada 4 años,  este colectivo de mujeres convoca a dichas jornadas para recolectar la basura que ven a su paso y evitar que esta llegue a los ríos de la zona.

Originaria de esta misma comunidad, Laura dijo estar consciente de la responsabilidad ambiental que tienen como seres humanos, por ello, la intención de tener limpio y sano el entorno natural que las rodea.

Por devolverle al medio ambiente, poquito de lo mucho que nos ha dado, por mantener sano el espacio donde vivimos, donde vivimos es una zona limpia, es aire limpio generalmente, por no permitir que se vaya haciendo un caso de basura, un caos de contaminación, un espacio sucio”, expresó.

Todo surgió hace cuatro años, cuando a la salida del horario escolar, uno de los hijos de Laura le hizo la reflexión acerca de la basura que veía a su paso, por lo que entendió que la mejor estrategia para educar es practicando con el ejemplo.

Un día, regresando de la escuela de mis hijos, con muchas mamás, y muchos niños, regresando de la escuela, al ver que las calles están muy sucias, uno de mis hijos me dice: mamá por qué hay tanta basura en la carreta, por qué no juntarla, ahí empezó”.

Por qué a nosotros de grandes no se nos ha dado hacer algo para mantener la calle limpia, por qué mi niño me tiene qué decir”, relató.

Posteriormente, platicando con un par de vecinas de su calle, coincidieron en iniciar a limpiar las calles de un paraje conocido como “La Rinconada”, en la misma comunidad de San Mateo Acatitlán.

En esa primera faena, apenas eran dos mujeres, madres de familia, explicándole a cinco niños, sus hijos, la importancia de depositar la basura en su lugar y limpiando el medio ambiente.

El domingo nos reunimos con los niños y nos fuimos a juntar la basura, así le hicimos, empezamos, nos fuimos a juntar la basura y reunimos 10 costales de basura”.

Al regreso de aquella primera vez, acordaron que sería frecuentemente estas jornadas de limpieza, por lo que tendrían que invitar a más vecinos, acordando que el primer lunes de cada mes, serían los días de convocatoria.

Fue así como, poco a poco, más y más mujeres se fueron acercando a esta iniciativa ciudadana, convirtiéndose pronto en un espacio común para compartir con sus hijos.

De dos personas que iniciamos, yo junto con una vecina, empezamos a agregarnos más, ahorita somos una cantidad de 30 personas, entre mujeres y niños, somos como 15 adultas y nuestros hijos”, refirió Laura.

Esta reflexión en pro del medio ambiente, la compartió con otras mujeres, quienes conscientes de lo que pueden hacer cómo ciudadanía, adquirieron la responsabilidad de cuidar el entorno y educar a sus hijos al mismo tiempo.

Me gusta la frase, si me preocupo me ocupo. Desde que inicié con la iniciativa que proteger el medio ambiente, a medida de lo que está en mi alcance, nos involucramos mamás e hijos, creo que el futuro es crear conciencia en los niños y que ellos nos enseñan a los adultos”, explicó Leticia Acevedo Rebollar, vecina participante de este grupo de mujeres.

El impactado que ha generado positivamente en la misma comunidad, pues la cantidad de basura que recolectaban cada mes estaba disminuyendo, pues cuando empezaron llenaban 10 costales, pero en la última jornada de limpieza que hicieron antes del Covid-19 solo lograron llenar dos de ellos.