El punto fino – Con los Abogados No

El punto fino

Con los Abogados No

 

Por: José Alberto González Aguilar

@Tobetogonzalez

 

Cuando parece que las ocurrencias y declaraciones mañaneras no podrían estar peor, siempre llega una nueva aseveración emitida desde esa posición de poder, que supera a las anteriores estulticias emanadas desde palacio, toco el turno ahora a los abogados, a quienes se les acuso de caer en traición a la patria por el simple hecho de cumplir con el deber que asumieron al jurar como profesionales del derecho, y es una ofensa para quienes libremente ejercemos una digna profesión, que procura ver por otros, así somos los abogados, nada más lejano que dañar a la nación mexicana.

 

Millones de mexicanos abrazamos la abogacía como profesión de vida, y vemos en esta noble profesión el efectivo vehículo para representar a aquellos que depositan su esperanza en las manos expertas del profesional del derecho, el ser abogado es sin lugar a dudas una profesión que enaltece valores y que prestigia a quienes la ejercen, soy uno de esos millones de profesionales en derecho que ven en la Constitución el paraguas que cobija a todos los mexicanos, y estoy en contra de que hablar por otros pueda ser considerado como un valor contrario a la patria, esa patria que cobija a sus hijos y los protege aún de dignatarios que llenos de soberbia se creen dueños de la verdad absoluta.

 

Los momentos y tiempos políticos pasaran y la Constitución permanecerá, de eso que no quepa la menor duda; ser abogado es defender a México aun en contra de sus gobernantes y de decisiones que son contrarias al sentido común y al derecho, en suma, ser abogado es tener plena libertad de profesión y ejercerla a cabalidad, y se alza la voz para que no se ponga en tela de juicio el actuar profesional del abogado, ya que con el ejercicio de esta carrera, se encauzan las soluciones que nuestra sociedad demanda, y que son variadas, desde la tutela de derechos con relación a un menor, el atemperamiento del dolor y rabia que causa el maltrato a una mujer violentada, o el acompañamiento jurídico ante la perdida de un ser querido, la defensa del patrimonio o castigar la irresponsabilidad o quebranto cometido desde el gobierno y en contra de los ciudadanos; eso y más hace el derecho y en esos y más temas interviene diligentemente un abogado.

 

Hay quienes se molestan porque con el irrestricto ejercicio de esta profesión se desnudan planes y proyectos sin pies ni cabeza, y es entendible el enojo de saberse exhibido, pero eso no es culpa del abogado, es culpa de un gobierno que no sabe estar a la altura del compromiso que debe cumplir.

 

Por eso lastima y ofende que desde el poder se quiera demeritar y atacar a quienes defendemos las causas que le duelen al ciudadano, nos toca como abogados no ceder ante las presiones del poder que ahora se ejercen desde el poder, y no, no debemos claudicar en defender lo que pensamos y lo que anhelamos, un país justo, de leyes y de respeto a la legalidad, lejano al autoritarismo y reñido con la complacencia momentánea con el jerarca en turno.

 

Así somos los abogados buscamos el equilibrio no sólo en la justicia sino en la vida cotidiana, buscamos equidad y proteger al desvalido, y por supuesto que buscamos atemperar al poder, un poder que hoy parece no conocer límites y que ha hecho de la descalificación y diatriba un modo de hacerse significar y hacerse presente, por eso hoy digo: Ante la ofensiva desde el poder, los abogados responderemos con argumentos, con dialogo y con la fuerza de la legalidad y la Constitución, a eso estamos llamados y así actuaremos.

 

El punto fino es: Ser abogado es cuestionarlo todo, inclusive al poder.