Durante miles de años, el Océano Ártico ha liberado de forma natural enormes cantidades de metano a la atmósfera. Este es un potente gas de efecto invernadero y su liberación puede tener un impacto significativo en el clima del planeta.

Los científicos llevan años advirtiendo al mundo que estas fugas podrían intensificarse a medida que el océano se calienta. Si eso sucede, el calentamiento global podría entrar en un ciclo de autoaceleración (más emisiones, más calor, más emisiones, y así sucesivamente).

Si bien las actividades humanas contribuyen fuertemente al aumento del metano en la atmósfera, todavía conocemos muy poco de los otros mecanismos. En ese sentido, ahora, un equipo de investigadores sugiere que la Luna está jugando un papel clave en la cantidad de metano que se libera a la atmósfera.

El estudio fue publicado en Nature Communications.

La Luna ayuda a liberar el metano
Los científicos saben que la Luna influye en la Tierra de distintas formas. Una de las más conocidas es, probablemente, la existencia de las mareas. Sin embargo, poco se conocía acerca de la capacidad de la Luna para controlar la liberación del metano en el Océano Ártico.

En ese sentido, el nuevo estudio afirma que las mareas, controladas por las fuerzas gravitacionales de la Luna, pueden ocasionar cambios de presión en el fondo marino. Este proceso estaría ayudando a que más metano sea expulsado.

“Los sistemas terrestres están interconectados de formas que aún estamos descifrando, y nuestro estudio revela una de esas interconexiones en el Ártico: la luna provoca las fuerzas de las mareas, las mareas generan cambios de presión y corrientes en el fondo que a su vez dan forma al lecho marino e impactan las emisiones de metano submarino. ¡Fascinante!”, explicó la coautora Andreia Plaza Faverola.

Estas fugas de metano en el Océano Ártico han ocurrido durante miles de años, causadas por factores como la actividad sísmica y volcánica, pero hay mucho que aprender sobre los mecanismos que causan esta fuga.

El estudio también señala que los cambios ligeros en la presión pueden provocar la liberación de cantidades significativas de metano.

“Notamos que las acumulaciones de gas, que se encuentran en los sedimentos a un metro del lecho marino, son vulnerables incluso a cambios leves de presión en la columna de agua”, explicó Andreia Plaza Faverola. “La marea baja significa menos presión hidrostática y una mayor intensidad de liberación de metano. La marea alta equivale a alta presión y menor intensidad de la liberación”.

En ese sentido, los investigadores creen que los cambios en las mareas podrían usarse como una forma de predecir qué cantidad de gas se libera del Océano Ártico.

¿Qué sigue?
Es importante mencionar que este estudio basa sus conclusiones en solo cuatro días de observación. Por eso, los investigadores desean obtener más datos a lo largo de un periodo más extenso para ver cómo los cambios en las mareas afectan la liberación de metano. Planean observar aguas profundas y poco profundas donde es probable que el efecto de las variaciones de las mareas sea más visible.

“Este es un sitio de aguas profundas. Pequeños cambios en la presión pueden aumentar las emisiones de gas, pero el metano permanecerá en el océano debido a la profundidad del agua”, explicó el coautor Jochen Knies y agregó que la historia en aguas poco profundas también debe investigarse.

“Este enfoque también debe realizarse en aguas árticas poco profundas, durante un período más largo. En aguas poco profundas, la posibilidad de que el metano llegue a la atmósfera es mayor”, concluyó.