No hay duda de que el 2020 y lo que va del 2021 fue definido por cambios radicales que afectaron completamente nuestra realidad tanto física como virtual con la llegada abrupta de la pandemia.

En los diferentes ámbitos de la vida como puede ser la relación con nuestros familiares y amigos, el trabajo o la forma en la que compramos, la digitalización se impuso como nuestra vía principal de conexión.

Los usuarios a nivel global aumentaron el uso de dispositivos electrónicos desde que comenzó el período de aislamiento social,  descargaron nuevas aplicaciones y/o herramientas virtuales para mejorar la conectividad en sus trabajos o con su familia.

El trabajo de forma remota fue una pieza clave para que gobiernos y empresas sostuvieran la conexión de las personas con sus labores sin exponerlos al riesgo de contagio propagando la velocidad de contagio, y esta modalidad apunta a que se quedará con nosotros después de la pandemia.

Hasta ahora la pandemia de Covid-19 no solo ha representado un reto en términos sanitarios y económicos, sino que también ha agravado la amenaza para la seguridad informática de las empresas con el progreso de la digitalización. Los ciberdelincuentes están aprovechando estos tiempos de incertidumbre para lanzar ataques digitales a empresas de todos los sectores.

El confinamiento obligatorio ha cambiado la manera de trabajar de muchas empresas, lo cual representa un nuevo desafío para su estrategia de ciberseguridad. Para facilitar el teletrabajo han tenido que generar puntos de acceso remoto para sus empleados, algo que muchos hackers están aprovechando para lanzar ataques con el objetivo de acceder a los datos internos de las empresas, ya sea para realizar espionaje industrial o para obtener información sensible de sus clientes.

Esos ataques pueden representar un duro golpe para cualquier negocio, sobre todo en términos económicos y de credibilidad. Una filtración de datos puede hacer que la empresa pierda la confianza de sus clientes. También puede generar pérdidas económicas ya que la mayoría de los ciberataques se lanzan para paralizar las actividades de la empresa y pedir un rescate.

Ahora más que nunca, las empresas y hogares necesitan reforzar su ciberseguridad.