El senador Alejandro Rojas Díaz Duran solicitó a Morena que debe negarle las candidaturas a personas impresentables.

Es una mentada para Morena y para los ciudadanos que confiaron en nosotros en el 2018, que les abran
la puerta a siniestros personajes en todo el país para ser nuestros candidatos en las elecciones de junio
de este año, cuando muchos de ellos representan todo lo contrario a los principios que enarbolamos.

Los casos más escandalosos de indeseables son los de Dolores Padierna y René Bejarano, quienes
encarnan todo lo contrario a lo que queremos los mexicanos del noble oficio de la política, porque ellos
son y representan la corrupción, el clientelismo, el influyentismo, el amiguismo, el nepotismo, el
corporativismo, el patrimonialismo, la perpetuación de los cargos, el tribalismo y el entreguismo.

Morena señala en su Estatuto que es una obligación de los Protagonistas del Cambio Verdadero luchar
contra esas lacras de la política que han lucrado y se han beneficiado durante décadas.

El bejaranismo es un monumento a la corrupción y a la degradación de la política en México; sería una
mancha indeleble para Morena si les obsequian candidaturas desplazando a los auténticos morenistas y lopezobradoristas.

Estos y otros personajes que se están registrando, con el apoyo de pocos morenistas extraviados, para
ser encuestados dentro de Morena; se les debe negar el registro de participar en nuestro proceso de
selección de candidatos a cargos de elección popular.

Estos pocos que se disfrazan de morenistas le quieren regalar a Bejarano una diputación federal y a su
esposa, Dolores Padierna, la quieren premiar con devolverle como regalo a la alcaldía Cuauhtémoc, que
es el corazón y la capital de la capital de la República.

Solo falta que les quieran entregar las llaves de la Ciudad de México. Una mentada, pues.

Morena debe aplicar el Estatuto y sus principios, y negarles el registro para que no sigan manchando la
reputación del movimiento.

Morena tiene el derecho de reservarse el derecho de admisión de este tipo de personajes impresentables a la sociedad y evitar que obtengan cargos públicos o de representación popular.

Si ustedes lo permiten, como bien advirtió nuestro presidente Andrés Manuel López Obrador, sería el
inicio para que Morena se eche a perder y se termine de pudrir.

Confío en que no se les dará ningún espacio de participación dentro de Morena, porque si sucede, sería la demostración absoluta de que se están pagando facturas de apoyo en el reciente proceso de
renovación de la dirigencia nacional, celebrando acuerdos en lo oscurito y en contra de la voluntad
democrática del lopezobradorismo del país.

Les recuerdo que, en el caso de la Ciudad de México, luchamos con Morena en el 2014 y 2105 para
rescatar a la alcaldía Cuauhtémoc de las garras de la corrupción de la pareja Padierna-Bejarano, quienes
mantenían el control hasta del reloj checador, tejiendo una amplia red de corrupción, devastación y depredación en todos los órdenes de la vida pública.

Y en el 2017 también hicimos campaña con Morena en el Constituyente de la Ciudad de México en su
contra, porque siguieron en el PRD hasta que se treparon clandestinamente por la puerta de atrás al
cabús del tsunami popular de Morena que llevó a la Presidencia de la República a Andrés Manuel López
Obrador.

En consecuencia y en tanto ustedes hacen valer el Estatuto de Morena para que no les den cabida en las
encuestas y, mucho menos en las candidaturas, les hago de su conocimiento que estoy valorando registrarme como candidato de Morena a la alcaldía Cuauhtémoc, a fin de evitar que le regalen a Dolores
Padierna la más importante demarcación política de la Ciudad de México que ganamos desde 2015 y 2018, con el pretexto de que por género le corresponda a ella, cuando tiene el derecho constitucional de reelegirse nuestro compañero de Morena, el alcalde Néstor Núñez.

Es decir, no hay piso parejo y sí una movida chueca para imponerlos por encima de auténticos
Protagonistas del Cambio Verdadero de Morena.
La corrupción y el clientelismo no tienen género, pero sí tienen nombre y rostro en la Ciudad de México:
Dolores Padierna y René Bejarano.

El bejaranismo es la fase superior de la corrupción y el mercantilismo.

Por un Morena democrático.

Hasta la victoria siempre, desde abajo y con la gente