Mediante un comunicado, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Secretaría de Cultura federal desmintieron que la mujer que subió una de las cuatro escalinatas de la pirámide de Kukulkán, en Chichén Itzá, esparciera las cenizas mortuorias de su marido “o algún otro objeto” desde la cumbre del templo maya.

“Sobre el hecho ocurrido el pasado domingo 3 de enero en la zona arqueológica de Chichén Itzá, en el estado de Yucatán, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través del Instituto Nacional de Antropología e Historia, aclara que, efectivamente, una turista de origen extranjero, traspasó los señalamientos que impiden el ascenso a la pirámide de Kukulkán”, se indicó en el comunicado.