• La distribución desigual de las vacunas parece que marcará el aterrador inicio de una era con más puntos de desnivel que nunca entre las naciones.
  • Muchas naciones pobres podrían quedarse esperando hasta 2024 para vacunar completamente a sus poblaciones.

La llegada de las vacunas contra el Covid-19 ha representado un escenario favorecedor para las naciones ricas, ya que con la final de ver mejorada su economía han acaparado el mayor número de dósis, mientras que los países que aún se encuentran en desarrollo se quedan atrás en estos tiempos tan difíciles.

Los países pobres se verán más devastados a causa de la pandemia, siendo así obligados sus agotados recursos con países prestamistas como Estados Unidos, Europa y China.

Si bien, la economía global siempre se ha visto dividida durante mucho a causa de las por profundas diferencias en la riqueza, educación y acceso a básicos como agua, elecricidad y ahora incluso el internet, el Covid-19 ha agravado la destrucción de los medios de subsistencia en minorías étnicas, mujeres y hogares de bajos ingresos.

Expertos aseguran que el final de la pandemia incluso podría agregarse una división más para podría moldear la vida económica durante años, separando a las naciones con acceso a vacunas de las que no lo tienen.

Un grupo de países en desarrollo liderado por India y Sudáfrica buscó aumentar el suministro de vacunas fabricando las suyas propias, idealmente en asociación con las compañías farmacéuticas que han producido las versiones líderes.

En un intento por asegurar la colaboración, el grupo ha propuesto que la Organización Mundial del Comercio (OMC) renuncie a las protecciones tradicionales sobre la propiedad intelectual, permitiendo a las naciones pobres fabricar versiones asequibles de las vacunas.

La OMC opera por consenso. La propuesta fue bloqueada por Estados Unidos, Reino Unido y la Unión Europea (UE), donde las empresas farmacéuticas ejercen influencia política.