De acuerdo con información de The Verge, un inversor ha demandado a CD Projekt Red, asegurando que “fue engañado” sobre el desempeño del juego, y lo cual repercutió en el fallido lanzamiento que ha decepcionado a los jugadores, además de ocasionar una gran caída del precio de las acciones del estudio y cuantiosas pérdidas.

En dicha demanda, el inversionista Andrew Trampe asegura que CD Projekt Red no comunicó que el juego era “virtualmente imposible de jugar”, y lo comercializó como un éxito con bugs que pasarían desapercibidos.

De igual manera, busca que otros inversores se sumen a la demanda para convertirla en una demanda colectiva contra el estudio desarrollador.