El sureste de Rumania posee uno de los lugares más inhóspitos de la Tierra conocidos por el hombre: la Cueva de Movile. Este espacio descubierto en 1986 carece de luz, tiene aire lleno de gases venenosos y estuvo aislado del mundo exterior durante unos 5.5 millones de años. Aún así, la cueva está llena de vida.

El rey de la cueva

Una reciente investigación publicada en ZooKeys, ha identificado la criatura más grande que han encontrado hasta ahora. Se trata de un ciempiés subterráneo de 52 mm de longitud al que se le ha dado el nombre de Cryptops speleorex. El descubrimiento eleva el número de especies endémicas exclusivas de la cueva a 35.

“El ciempiés que describimos es un depredador venenoso, de lejos el más grande de los animales descritos anteriormente de esta cueva”, dicen los investigadores. “Pensando en su rango superior en este sistema subterráneo, decidimos nombrar la especie Cryptops speleorex, que puede traducirse como el ‘rey de la cueva’”.

Otras criaturas encontradas en la inhóspita cueva de Movile incluyen arañas pequeñas, escorpiones de agua y sanguijuelas. Todos dependen de los nutrientes que proporciona la oxidación de los gases, incluidos el metano y el azufre por parte de las bacterias.

Algunas de las especies dentro de la cueva también se pueden encontrar fuera de sus límites, pero C. speleorex no es una de ellas. El equipo internacional de científicos utilizó análisis de ADN para confirmar que el ciempiés era totalmente desconocido para la ciencia.

“Nuestros resultados confirmaron nuestras dudas y revelaron que el ciempiés de Movile es morfológica y genéticamente diferente”, dicen los investigadores. “[Esto] sugiere que ha estado evolucionando de su pariente más cercano que habita en la superficie en el transcurso de millones de años a un taxón completamente nuevo que está mejor adaptado a la vida en la oscuridad”.

Ecosistema extremo

La cueva de Movile es el único ecosistema del mundo que depende de este tipo de quimiosíntesis, pero también es inusual en otros aspectos. Habiendo estado en completa oscuridad durante millones de años, muchas de las criaturas aquí abajo son ciegas y completamente incoloras.

El ambiente tiene la mitad del nivel normal de oxígeno en el aire y mucho sulfuro de hidrógeno, metano, amoníaco y dióxido de carbono. Además, los viajes hacia allá deben ser breves para los investigadores o la integridad de la cueva podría verse bajo riesgo.

Por otro lado, visitar la cueva implica un descenso de 20 metros con una cuerda y luego trepar por espacios reducidos para llegar a la caverna central y nadar a lo largo de canales sumergidos para ver algo más allá.

Aun así, el viaje vale la pena desde un punto de vista científico. Los organismos que habitan allí pueden enseñarnos mucho sobre cómo la vida sobrevive en las condiciones más duras, cómo evoluciona de forma aislada e incluso cómo pudo haber comenzado en la Tierra. Por ahora hemos encontrado a C. speleorex, pero no sabemos que podremos encontrar en el futuro.