En 2035, el 25% de la industria de la aviación será híbrida o completamente eléctrica, según el banco de inversión UBS. En ese camino, 2020 ha supuesto el punto de inflexión del sector, ha sido el año donde ha alcanzado un cúmulo de nuevos récords, ha replicado vuelos comerciales y ha atraído a grandes aerolíneas como compradores.

Así lo ha recogido Quartz en un reportaje en que recopila los avances de la industria y lo que está por venir.

En junio, los reguladores europeos concedieron a un avión de la eslovena Pipistrel, el Velis Electro, la primera “certificación tipo” del mundo para un avión eléctrico, considerando la aeronave segura y preparada para producirse en masa. Funciona con una batería de 21 kWh, más o menos un quinto de lo que ofrece un Tesla Model S, y por supuesto vuela sin generar emisiones contaminantes.

Es un ejemplo de cómo ya hay compañías que te permiten volar tu propio avión eléctrico. Pipistrel vende su Alpha Electro, el primer avión eléctrico certificado como aeronavegable (que puede operar en condiciones seguras) por la Administración Federal de Aviación (FAA, por sus siglas en inglés) de EEUU. El único problema será si no tienes permiso para volar aviones y necesitas una empresa que te lleve, para lo que tendrás que esperar algo más.

“Hemos visto cierto movimiento en la aviación eléctrica, pero también cómo se va convirtiendo en una realidad” en 2020, ha apuntado el director del Centro Internacional de Transporte Aéreo del Instituto Tecnológico de Massachusetts, John Hansman, que también es parte de la startup de aviones eléctricos Electra. “Está claro que va a producirse la aparición de un nuevo tipo de aviones eléctricos. El año que viene, veremos híbridos y baterías para aviones funcionando o cerca de funcionar”.

Tras años de dudas, los “notables” avances en baterías, motores eléctricos y los miles de millones invertidos en aviación han disparado la tecnología eléctrica y la han acercado a su despegue comercial.

El mismo medio apunta que 2021 es probable que sea el año de los híbridos, un camino que están siguiendo compañías como Ampaire, de Los Ángeles, con su Electric EEL, que combina un motor de combustión en la parte delantera con un propulsor eléctrico en la trasera.

Pero no todo es color rosa: en enero, un prototipo de Eviation ardió en unas pruebas en un aeropuerto de Arizona, probablemente por un sobrecalentamiento de baterías, y Uber ha vendido su división de coches voladores a la startup Joby tras años de promesas.

“Pero hay una gran diferencia entre un avión de pruebas y un avión que estás intentando certificar”, puntualiza Hansman. Este último en EEUU es un proceso que tarda casi una década y requiere una inversión de cientos de millones de dólares.

La propulsión eléctrica solucionaría otro problema de la aviación, las emisiones de CO2. Hoy por hoy, los aviones generan el 2% de las emisiones a nivel mundial, pudiendo alcanzar casi un cuarto a mediados de siglo. Asimismo, mientras no exista una alternativa aérea y siga subiendo el número de viajeros que cada año cruzan los cielos —solo paralizados este año por la pandemia— la aviación eléctrica se ve como la mejor manera de solucionar este problema.

En este contexto, están surgiendo multitud de empresas del sector de la aviación eléctrica que vale la pena tener en mente, según consultores e inversores de capital riesgo a los que Business Insider ha entrevistado.