El empresario Elon Musk prometió que haría una demostración de su última tecnología fantástica, un nuevo tipo de chip implantable para el cerebro, el viernes. Y lo hizo, pero no fue con un sujeto humano: más bien, fue con un cerdo llamado Gertrude.

En un evento transmitido en vivo que comenzó tarde como es característico, Musk dio a conocer tres cerditos no tan pequeños: uno que no tenía un implante de su empresa de interfaces cerebro-computadora, Neuralink; uno que había sido implantado en el pasado; y Gertrude, que actualmente tiene un prototipo del dispositivo.

Gertrude daba vueltas en su corral, olfateando el suelo y comiendo, mientras fuertes tonos y pitidos llenaban el aire y una pantalla mostraba picos en su actividad cerebral en tiempo real. Musk explicó que a Gertrude se le insertó el implante en la cabeza hace dos meses y que se conectó a las neuronas de su hocico. Cuando tocaba algo con su hocico, enviaba picos neurales que eran detectados por los más de 1.000 electrodos en el implante.