Por: Benjamín Ayala Velázquez

Hoy es la ocasión en que pareciera que todo está dicho. No hay nada nuevo que agregar en el imaginario colectivo de la Dictadura de la enfermedad. Pegaron,  y pegaron donde mas duele: en el instinto más íntimo del ser, en el miedo a la muerte.

La semiótica del discurso del no tan nuevo virus, pasa del escepticismo y de la negación, hasta el pánico, el  caos y el ahogo informativo. Depresión y ralentización, psicoencierro del alma, miedo del miedo en una vorágine de cifras imparable. Mitigación de la esperanza. Y, es que se dice (fuentes militares y de inteligencia mundial) de este “nuevo” virus que es una manipulación genética del SARS2 del VIH y del temible ébola, todo junto para destruir voluntades humanas y la economía occidental.

Mutación de un virus y mutación de los seres. Buenas y malas noticias, la aldea en peligro de extinción. Extinción sin prueba…conspiración y guerra. El advenimiento de un nuevo comunismo con mercados regulados por las trasnacionales de la enfermedad.

La enfermedad es la continuación de la guerra por otros medios. Virus y ceguera. Pandemia incubada en los laboratorios mentales de los dueños de los laboratorios de la industria farmaceútica (incluso con su propia vacuna) Gates, Soros, Rotschild y demás fauna plutocrática y recibida con miedo en el laboratorio personal de cada mente humana.

Murciélagos visionarios de un Gobierno Mundial, donde los fantasmas trasnacionales se erigirán mesiánicos ante el derrumbe de la política corrupta y corruptora. Soberbia y egoismo ante el nuevo esclavismo del miedo con la insana perversión del contagio. Los Protocolos de los Sabios y los Diálogos en el Infierno entre Maquiavelo y Montesquieu se quedaron cortos ante la nueva cruzada de la democratización de la enfermedad y de la muerte. Fantomas contra los Vampiros multinacionales de Córtazar es un eco lejano de las nuevos bárbaros que hoy decidieron postrar a la humanidad entera.

Exóticos mercados de miseria humana que se transforman en la punta de lanza del Nuevo Mercado Mundial. Virus mediáticos para atrapar incautos y crear millones de nuevos adictos. Adictos cautivos a las redes y a la información del sesgo conformista para mediatizar colectivos disruptivos.

Para domeñar las pocas almas altivas que vislumbran, de una vez, la dominación mundial por las élites del dinero, sea chino, sea ruso o sea estadounidense. Al final Baal se erigirá como el amo del mundo: un mundo igualitario, donde todos seamos esclavos y pobres. Donde desaparezca la clase media y sólo haya amos y ciervos. El fin del imperio norteamericano se vislumbra bajo la  nueva égida del sol naciente y el oriente intenta ya, eclipsar para siempre a occidente y sepultar miles de años de civilización de un solo golpe. Fukuyama lo profetizó. Él era sólo un anunciador.

Genes del miedo, sin mar, sin tierra, sin aire. Sólos en la inmensidad de nuestro cerebro encriptado en los números que si podemos saber, pero sin acceso a  los algoritmos del microsoft dominante. Miedo que paraliza.

Vacunas de ensueño fútil, el mar con sus dueños, nosotros sin sueños. Presos en nuestra propia casa de un espejo sin brillo. Confusión sin reflexión, babilonia en la sala, sin Dios sin alma.

El nuevo humanismo que el virus deviene. El humanismo de la bestia transformada en salud y bienestar. Sin colectivos demandantes para no hacer olas en el mar de los traficantes del pánico y del caos. ¿Y Dios dónde está?

La mundialización de la paranoia, de la angustia, de la depresión y del miedo es la nueva enfermedad del siglo. Las culpas de todos y la ridiculización de la religión, para dar paso a la la plutocracia que reina. Es finalmente la codicia y el poder económico lo que impulsa la revolución moderna que sin disparar un tiro y con balas de caos han dispuesto el banquete del mundo.

Los puentes ahora no unen sino rompen nacionalidades. Fantasmas que arrasan ciudades, del barrido de la tradición y ¡oh por Dios! De los sanos a la confinación. Fin de los viejos, de sus pensiones y de la carga que representan en la inutilidad del futuro. Praxeología, praxis, acción… El marxismo cultural de Miguel Bakunin en la orda de los nuevos depredadores de lo que quedara del mundo.

Pan y circo y a veces sin pan. ¿Quién gana y quién pierde con esto? Ganan los de siempre, pierden los de siempre. La Élite intocable, los dueños del mundo galopante. Francisco se subirá al 4° caballo que arranca en mayo. Apocalíptico, profético y visionario. La serpiente y el murcielágo en un simbolo de unión, el discurso del ganador. Ganar la guerra por medio de la paz, exhibición obscena de la política como instrumento del fracaso, del desastre terrenal. Un gobierno mundial de y para la plutocracia. Esa es y será nuestra nueva realidad.

La nueva religión de la “madre tierra” y el ecumenismo religioso es aceptado, plan que parece diabólico para la conquista de las almas. Sin embargo, la esperanza de un renacer es obligada. El Mundo siempre produce nuevos héroes en la desgracia a pesar de la nueva tendencia malthusiana eugenésica, homosexuada y proabortista para  eliminar pueblos enteros.

El mundo quiere luchadores en la nueva batalla. París bien vale una misa. La guerra nos llama en la globalidad de la tragedia planetaria, es el momento de ondear la bandera con el grito reprimido “queremos vivir con valor y con libertad”. Como ayer, como hoy y como siempre “¡la Verdad nos hará libres!”.