La importante investigación de monos en Sudamérica, involucró a científicos de varios países, especificó que los primates también se verán afectados en los siguientes 30 años por el aumento sustancial de las temperaturas en sus hábitats y que no sólo involucraría las especies de monos.

La doctora Joana Carvalho, de la Facultad de Ciencias Naturales de Stirling, refirió que examinaron las 426 especies de primates no humanos contenidas en la base de datos de la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).

Los cambios en las condiciones climáticas y de uso del suelo pronosticadas para el 2050 no son buenos, ya que “el 86 por ciento de los rangos de primates neotropicales experimentará aumentos máximos de temperatura de más de tres grados centígrados, mientras que el calentamiento extremo, de más de cuatro grados centígrados, probablemente afectará al 41 por ciento de sus rangos, incluidas muchas áreas que actualmente albergan el mayor número de especies de primates”.

“Los cambios anticipados en la forma en que los humanos usan la Tierra y alteran los hábitats de primates existentes exacerbarán los efectos negativos en las poblaciones de monos, provocados por el calentamiento global”, indicó.

Precisó que se requieren tomar medidas con carácter de urgencia, para evitar la extinción de los monos.

Según un informe del Centro Nacional para la Restauración del Clima señaló que los seres humanos también enfrentan un panorama sombrío en 2050 que afectaría la producción de alimentos, elevaría el nivel de los mares y propiciaría masivos desplazamientos.

Advirtió que los responsables de la formulación de políticas deben actuar para alcanzar el Acuerdo de París y lograr los objetivos propuestos para 2030, o de lo contrario millones de personas se verán obligadas al desplazamiento y probablemente las ciudades más pobladas quedarán parcialmente abandonadas.

Señalaron que colapsarían muchos ecosistemas, incluidos los del Ártico, la selva amazónica y los sistemas de arrecifes de coral; mientras que África occidental, Sudamérica tropical, Medio Oriente y el sureste asiático sufrirían cada año más de 100 días de calor mortal.