Jorge Lomónaco, representante de México ante la OEA, cuestionó duramente el nombramiento de Gustavo Tarre Briceño como “embajador” de Venezuela, aceptándolo como representante internacional del “gobierno paralelo” de Juan Guaidó.

La resolución presentada para ratificarlo fue rechazada por Lomónaco, y otros representantes.

Lomónaco refirió el artículo 56 de la Carta de la OEA, que habla de la designación de representantes de Estados miembros, argumentando que en ninguna parte se habilita el nombramiento de “embajadores” de un poder del Estado, en tanto fue mediante la Asamblea Nacional (en desacato) que se “designó” a Tarre.

Lomónaco cuestiono con firmeza si se iba a sustituir la representación formal del Estado venezolano por la del poder legislativo, o si iban a coexistir lo que en cualquier caso es una ruptura del derecho internacional.

Asimismo criticó que la aprobación de dicha resolución se hiciera por mayoría simple durante el Consejo Permanente, pues debería ser facultad de la Asamblea General para discutir un asunto de tal naturaleza e impacto para el futuro del organismo regional.

Lomónaco también afirmó que esta decisión, violatoria de la Carta de la OEA, agudiza la “parálisis” de la organización.