Es por esta razón que es tan importante prestar atención a las ideas que están constantemente rondando nuestra mente. Y también cultivar el estado de amor, a uno mismo y a nuestro entorno, para poder mantener un estado de equilibrio y salud en nuestros cuerpos.

Si has estado prestando atención a tus pensamientos es muy probable, querido lector y lectora, que ya te hayas dado cuenta de que muchas veces no hay congruencia entre lo que dices que quieres hacer y lo que realmente haces, y ¿sabes porqué? No te conoces a ti misma, o a ti mismo. ¡Ah! y ahora me dirás que si, que claro que te conoces, pero entonces ¿cómo te explicas las incongruencias entre tus deseos y tus acciones?

Desde que somos muy pequeños somos bombardeados, por nuestras familias, por nuestra sociedad y por nuestras instituciones, con creencias poco convenientes, muy generales, y con imposiciones de lo que ser normal significa. Estas ideas son internalizadas por nuestra mente y entonces estamos constantemente confundidos entre lo que “yo” sé que quiero y lo que me enseñaron que debería desear.

Y existe una solución muy simple para eliminar esta confusión: haz lo que te hace feliz. Pero dado que no nos conocemos casi nada, esta solución también nos confunde porque no sabemos que nos hace felices. Hemos perdido la habilidad de diferenciar entre lo que se siente bien de lo que se siente mal. Y la causa es, en gran parte, que nos fueron compartidas ciertas emociones, y las aprendimos, así que podemos desaprenderlas, estas son la culpa, las expectativas y el arrepentimiento.

Para poder recuperar la habilidad de identificar lo que se siente bien de lo que se siente mal te voy a proponer hoy tres herramientas: la primera es la experimentación, la segunda es el análisis, y la tercera es la meditación. Te recomiendo que las ejecutes en ese orden, a menos que descubras que se siente mejor hacerlo en un orden distinto o incluso, podrías descubrir que se siente mejor no hacerlas en absoluto, y se vale, nada en esta vida es aplicable igual para todos.

La experimentación es una de las habilidades más maravillosas del cerebro humano, tenemos la posibilidad de observar un objeto, una actitud, una acción, y elegir tenerlo, o llevarla a cabo. Todo el tiempo, toda nuestra vida, estamos expuestos a estímulos que atrapan nuestra atención y que desearíamos probar. Pero, a muchos de nosotros nos enseñaron a tener miedo, a imaginar que algo malo podría ocurrir si me permito ese comportamiento. O a que alguien podría salir lastimado si elijo tener ese objeto, o nos enseñan a tener cuidado, porque podríamos arrepentirnos de haber actuado de la forma en la que elegimos actuar. Pero ¿Te pregunto, de qué otra forma podríamos saber si nuestra acción es conveniente o no, si no la ejecutamos?

Y es aquí donde juega un papel primordial la segunda herramienta, el análisis. La experimentación y el análisis van de la mano porque somos seres inteligentes. Tenemos la capacidad de anticiparnos, de ver el futuro y proyectar las consecuencias potenciales de nuestras acciones. Nuestro cerebro lógico y racional nos permite tomar decisiones informadas, conscientes, no a ciegas, si no sabiendo casi siempre, lo que va a ocurrir.  Se trata de enseñarle un nuevo truco a tu cerebro, acepta que tienes un deseo, elige que quieres hacer un experimento, no importa que sea, y entonces juega a imaginar todos los escenarios posibles. ¿Qué pasaría sí? Es un ejercicio de imaginación. Es un ejercicio para darte permiso o negarte el permiso. Pero tú mismo o tú misma, se trata de recuperar tu propio permiso.

La clave está en hacerte responsable de las consecuencias de tus acciones. Ya en el ejercicio de imaginar comenzarás a percibir en tu cuerpo y en tu mente sí el llevar a cabo la acción que pretendes te hará sentir bien o mal. Y no solo aquí y ahora, pregúntate e imagina, ¿Cómo me sentiré en 5 minutos si hago esto? ¿Cómo me sentiré en 5 minutos si no hago esto? ¿Cómo me sentiré en 5 horas, en 5 días, en 5 semanas, en 5 años?

Y entonces, si decides, ejecutar o no tu deseo, haz el análisis posterior también. ¿Cómo te sentiste al hacer o no hacer? Y usa esta información para la próxima vez que una posibilidad así se te presente. Al estar atento a tus deseos y analizar previa y posteriormente las sensaciones asociadas al momento, iras conectando cada vez más con tu verdadero “yo”. Conectarás con lo que te hace feliz, y con lo que te hace sentir bien, o mal.

La Meditación la dejamos en tercer lugar porque a veces, estamos tan desconectados de nuestras sensaciones corporales que no nos “escuchamos”. Y es que además de nuestros pensamientos tenemos otra guía, que es muchas veces mas acertada. Nuestros cuerpos nos presentan constantemente sensaciones muy sutiles, de bienestar y malestar, y esas sensaciones las podemos usar como brújula para modular nuestras elecciones, decisiones y nuestros comportamientos. Pero estas sensaciones físicas son tan suaves que a menos que callemos a nuestra mente, con silencio exterior e interior, habitualmente, no podremos aprovechar este maravilloso GPS interior del que la naturaleza nos proveyó.

Te propongo, querida lectora y querido lector, que esta semana además de escuchar y atender

constantemente a tu diálogo interior, y además de practicar las herramientas para incrementar tu auto amor, también experimentes y analices los resultados de tus experimentos conductuales. La repetición es la verdadera generadora de la transformación. Y ya con estas herramientas afianzadas, la próxima semana integraremos la meditación en tu caja de herramientas psicológicas. Para que en este 2019 seas dueño de tu vida, de tu destino y de tu salud. Para que seas creador y creadora de tu propio ¡Bienestar, Figura y Salud!

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