¿ciclos y procedimientos que se repiten?

Las nuevas comunidades estudiantiles desconocen el verdadero trasfondo de algunos movimientos universitarios, que han resultado fatídicos en nuestro país, ya que, históricamente el Gobierno ha censurado estos movimientos por medio de masacres (movimiento del ‘68), violaciones a las garantías individuales e incluso desapariciones forzadas (normalistas de Ayotzinapa), marcando dolorosamente a la sociedad mexicana.

No obstante, pese a que estos acontecimientos han marcado a las nuevas generaciones de universitarios, no son impedimento alguno para que estos jóvenes organicen movimientos estudiantiles para solicitar y exigir a las autoridades atención a distintas peticiones. Un claro ejemplo, son las distintas manifestaciones que recientemente han surgido en la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y recordando que, nos encontramos a doce días de la conmemoración de la matanza en Tlatelolco del 2 de octubre de 1968 y a seis días de cumplirse cuatro años de la desaparición forzada de los 43 normalistas en Ayotzinapa; resulta imposible no relacionarlas, porque despiertan en los jóvenes sentimientos de vulnerabilidad, desconfianza, miedo e impotencia, pero también esperanza de lucha por un cambio.

Con este escenario de lucha de los jóvenes universitarios de la UNAM, vemos a las nuevas generaciones en busca de libertad de expresión y exigencia de sus derechos. Definitivamente, son jóvenes que entienden que la participación ciudadana es tarea de todos, y el uso de las nuevas tecnologías, el internet y las redes sociales se convierten en herramientas para convocar dicha participación. Estos jóvenes nos dejan una gran lección: “buscar nuevas formas de manifestarse, organizarse, hacerse escuchar, combatir la desinformación desde fuentes confiables, compartir las noticias con respeto e involucrar tanto a generaciones maduras como a las que vienen detrás.

Los esfuerzos deben encaminarse en no seguir normalizando la violencia, no podemos dejar que se apodere de nuestros espacios universitarios, recintos en los que se fomentan los sueños, las metas y los pensamientos libres que cuestionan y exigen a una sociedad que ha crecido en represión, con los ojos, boca y oídos cerrados porque la violencia les ha hecho creer que lo único que importa es seguir respirando y que el próximo desaparecido, asesinado, violado, calcinado, encarcelado o silenciado no sea ni tu hermano, ni tu amigo, ni tu hijo. Es necesario exigir seguridad a las autoridades tanto dentro como fuera de los planteles educativos, para tener la certeza de regresar otro día más a casa.

La UNAM es al día de hoy foco de nuestra atención y le espera en los próximos días una jornada que será ardua, llena de eventos, conferencias, ceremonias y actividades artísticas, conmemorativas y de lucha social. Quizá si somos capaces de reconocernos en su cuerpo estudiantil podamos despertar nuestra consciencia como sociedad para apoyarlos y acompañarlos por lo menos detrás de nuestras pantallas. El pueblo mexicano ha demostrado que puede ser democrático, participativo y solidario, ¿por qué no aplicar el dicho? “La unión hace la fuerza”.

 

Con la colaboración especial de: Janet Aguilar, Diana Hernández, Karla

Jiménez, Joselin Santos y Edna Ramírez (Estudiantes de Publicidad y Relaciones Públicas de la Universidad Veracruzana) y en tutoría de la Dra. Herlinda Ortiz Rodríguez y el Doctorando Jair G. Torres.

El Autor tiene Doctorando en Investigación de la Comunicación en la Universidad Anáhuac México. EXPERTO Y CONFERENCISTA EN ÁREAS DE COMUNICACIÓN GUBERNAMENTAL, IMAGEN, CREDIBILIDAD Y POLÍTICAS PÚBLICAS.

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Jair G. Torres