Los científicos están detectando olas de calor en los océanos y mares del mundo cada vez más caliente, constante y duradero. Estas tienen impactos negativos significativos en los ecosistemas marinos, la pesca y las industrias acuícolas.

Sin embargo, hasta hace poco, la formación, distribución y frecuencia de las olas de calor marinas habían recibido poca atención por parte de la comunidad científica.

El cambio climático está calentando las aguas oceánicas y causando cambios en la distribución y abundancia de algas marinas, corales, peces y otras especies marinas. Por ejemplo, las especies de peces tropicales ahora se encuentran comúnmente en el puerto de Sydney, que están muy lejos de lo que usualmente eran sus ecosistemas.

Estos cambios en las temperaturas oceánicas no son estables, y es por eso que los científicos no han podido establecer patrones a seguir, lo cual complica la comprensión general.