Entre los desechos que se hallan se encuentran desde pañales hasta colchones y refrigeradores que las personas arrojan a estos cuerpos, que por su cauce natural, permiten el desfogue paulatino de agua hacia los drenajes.

Sin embargo, la presencia de la basura bloquea las tuberías, lo que causa inundaciones.

El jefe de Gobierno, José Ramón Amieva, acudió a la barranca “Becerra”, ubicada en la delegación Álvaro Obregón, donde se realizaron labores de limpieza.

Esta es la quinta ocasión en el año en que esta zona es intervenida. Desde las laderas se puede apreciar la basura que cae sobre arbustos y zonas verdes a lo largo de una hectárea, que es el terreno que abarca la barranca.

El fondo de la presa es una especie de lago tapizado de deshechos, es una mancha gris.

Las autoridades capitalinas reconocen la existencia de grupos, vulgarmente conocidos como “burreros”, que son personas que llegan en carritos y arrojan basura o cascajo.

Hasta el momento, ningún individuo ha sido detenido por tirar desechos en la zona, tampoco hay denuncias al respecto.

De acuerdo con el Artículo 26 de la Ley de Cultura Cívica, la persona que arroje basura y sea sorprendida por las autoridades, se hace acreedor de una multa de hasta mil 500 pesos y de un arresto de 13 a 24 horas. También se pueden conformar delitos por daño ambiental.

La barranca Becerra data de 1970, y al igual que las otras 16, funge como un vaso regulador natural.