El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, propondrá la pena de muerte en todo el país para los traficantes de opiáceos. La medida se enmarca en el nuevo plan para combatir los problemas de adicción a los opioides entre los estadounidenses.

 

La propuesta será presentada este lunes 19 de marzo en New Hampshire. Una vez hecha, el Ministerio de Justicia debe solicitar la pena de muerte a nivel federal en juicios “si es apropiado según la ley vigente”.

 

Aparentemente, Trump buscará que los legisladores de ambas cámaras faciliten por ley la imposición de sanciones mínimas a las personas que comercializan drogas particularmente potentes.

 

Trump presentará el plan en New Hampshire, un estado particularmente afectado por la crisis de los opiáceos, que ha devastado a los Estados Unidos en años recientes. Los opioides, que incluyen carfentanil y heroína, mataron a 42,000 personas en el país en 2016, y las sobredosis de tales drogas son ahora la causa más común de muerte en menores de 50 años en el país.

 

El nuevo plan también incluirá esfuerzos para reducir la cantidad de analgésicos recetados a base de opioides a un tercio en un periodo de tres años. Además de mejorar la atención y el tratamiento de los adictos. Por último será lanzada una campaña nacional para educar a las personas sobre los peligros de los opiáceos.