Un triunfo de Andrés Manuel López Obrador representa un riesgo para la continuidad de la política macroeconómica de México. La afirmación fue hecha este viernes por la calificadora de inversiones Fitch Ratings, una de las más influyentes en los mercados financieros mundiales, al ratificar la nota de solvencia a la deuda emitida por el gobierno federal. La firma cree que el candidato presidencial de la coalición Juntos Haremos Historia es proclive a una mayor intervención del Estado en la economía y a elevar el gasto público.

 

La elección presidencial de este año y la renegociación con Estados Unidos y Canadá del Tratado de Libre Comercio de América del Norte son, para la firma calificadora, los dos factores que generan incertidumbre a la economía mexicana.

 

Sobre el tema comercial, consideró que el resultado de las pláticas entre los tres gobiernos no perturbarán o desintegrarán el comercio con Estados Unidos, aunque la rescisión del acuerdo no se puede descartar. En tal caso, añadió, la mayoría de las exportaciones de México enfrentaría aranceles de nación más favorecida (entre 2 y 3 por ciento) relativamente modestos. Pero la incertidumbre generada por un resultado así llevaría probablemente a una volatilidad en los precios de los activos y, potencialmente, perjudicaría los prospectos de inversión y crecimiento a mediano plazo.

 

En el tema electoral y, particularmente en la posibilidad de triunfo de López Obrador –hasta ahora puntero en todas las encuestas publicadas– es donde Fitch identifica la posibilidad de un cambio en las condiciones que, a su juicio, han mejorado la calificación de solvencia de la deuda del gobierno, empresas estatales y bancos de desarrollo. A mejor calificación, el costo de estas entidades para financiarse es más bajo.

 

Los resultados de la elección presidencial podrían plantear riesgos en términos de política macroeconómica, expuso Fitch. Bajo una administración del candidato de izquierda, Andrés Manuel López Obrador, no podrían descartarse riesgos relativos a una puesta en marcha más lenta de reformas, en especial, en el sector de energía; la reorientación de las políticas económicas hacia una mayor intervención del Estado, así como un aumento del gasto fiscal, especuló.

 

Un triunfo de López Obrador tendría como resultado volatilidad del mercado financiero, que podría intensificarse antes o después del primero de julio, sostuvo. Ello representaría otra limitante para el crecimiento y la inversión. No obstante, acotó, el sistema de pesos y contrapesos institucionales, un Congreso probablemente dividido, así como garantías constitucionales en algunas de las reformas estructurales, podrían prevenir un desvío marcado en las políticas de esta administración.

 

Fitch decidió mantener la calificación a la deuda del gobierno mexicano en BBB+ –dentro del grado de inversión – y, por tanto, con una posibilidad remota de insolvencia. La perspectiva de la calificación fue colocada en estable, lo que implica que en la siguiente revisión no se anticipa una baja.

 

Las calificaciones de México son respaldadas por la base económica diversificada del país y un historial de política económica disciplinada que ha afianzado la estabilidad macroeconómica y limitado los desequilibrios, argumentó Fitch al mantener la nota a la deuda mexicana.

 

Las fortalezas identificadas por la firma contrarrestan las que considera limitantes de las calificaciones de México, entre las que incluye el crecimiento económico moderado, debilidad estructural en las finanzas públicas, penetración crediticia poco profunda, así como debilidad institucional acentuada por una incidencia alta de violencia relacionada con el narcotráfico y la corrupción.

 

El 2 de marzo, Standard and Poor’s, la principal firma calificadora de inversiones, consideró que un cambio en la política económica de México después de la elección presidencial de este año conlleva la posibilidad de que la calificación de riesgo de la deuda emitida por el sector público sea degradada.