46 DÍAS DE CUARESMA?!!

Como es del dominio público hoy inicia la cuaresma con el austero rito de la imposición de la ceniza. Y a propósito de que un niño de ocho años se acercó a mí para decirme: “sabes que padre Daniel, yo no voy a venir a tomar ceniza, es algo que no entiendo y por eso no quiero”. Yo le respondí: “es libre, es un sacramental; pero si me permites platicamos sobre eso. Y al final tú decides.”

Historia
La historia de la humanidad tiene muchas referencias al número 40, ante algunas enfermedades se aísla a personas, lugares o animales por 40 días, llamados “cuarentena”. Y como medida preventiva se aplica a los astronautas al regreso de su viaje por el espacio. También se aplicó a la mujer como recuperación tras el alumbramiento. Hoy en día estas y otras patologías ya no guardan con exactitud esos cuarenta días que eran más motivos religiosos que terapéuticos.

Los primeros cristianos celebraron cada domingo el Día del Señor, de hecho eso significó “Dominus dei”, se preparaban viernes y sábado con ayuno y oración, llamado ayuno infrapascual, lo cual se fue realizando anualmente en el siglo II, y para el siglo III la preparación de quienes serían bautizados en la Vigilia Pascual influyó en el establecimiento de los cuarenta días de preparación junto con el ayuno infrapascual; y para el siglo IV ya bien establecidos los cuarenta días de preparación a la pascua quienes estaban ya bautizados pero habían pecado se fueron convirtiendo en los llamados “penitentes” que usaban una túnica austera y se cubrían de ceniza la cabeza para comulgar el jueves santo con ayuno prepascual de tres o cuatro semanas, excepto los domingos. Durante el siglo V cobró auge el ayuno los miércoles y los viernes previos al primer domingo de cuaresma tal vez para compensar los domingos en que no se ayunaba. Y dicho miércoles fue destacando como una preparación de los penitentes mediante la imposición de la ceniza.

Para compensar el ayuno de cuarenta días se agregaron seis días a la cuaresma y así se inicia en miércoles llamado posteriormente “miércoles de ceniza”.

Sentido de la cuaresma
El ayuno no ha dejado de estar vigente y la liturgia nos lo recuerda el primer domingo de cuaresma con el pasaje de Jesús en el desierto por cuarenta días en ayuno venciendo las tentaciones.

La cuaresma, pues, nos recuerda muchas cosas como el diluvio (Génesis 7,13), Isaac y Esaú se casaron a la edad de 40 años (Génesis 25,20; 26,34; la vida de Moisés dividida en tres etapas de cuarenta años (Hechos 7), los días que Moisés y el profeta Elías pasaron en el monte (Deuteronomio 9,9-11; 1 Reyes 19,8). Los cuarenta días del penitencia en Nínive para alcanzar el perdón (Jonás 3,4). Y así podría seguir hasta agotar un sinfín de textos referidos a lo mismo, el más importante es que Jesús pasó 40 días en el desierto (Mateo 4,2). El sentido más relevante es que Dios ejerce su poder para llevarnos a la conversión, porque el número cuarenta significa el caduco mundo material significando nuestra vida en la tierra seguida de pruebas y dificultades.

Hoy en día la cuaresma con su dimensión bautismal y penitencial inicia el miércoles de ceniza y termina el jueves santo con la misa crismal que celebra el obispo para renovar las promesas sacerdotales y consagrar los óleos con que se celebran los sacramentos de bautismo y confirmación de los catecumenos.

Significado de la ceniza
La ceniza simboliza dolor y penitencia, pero sobre todo nos recuerda el inicio y el final del ser humano (Génesis 2,7. 3,19; salmo 104,29; Job 42,6; Ezequiel 27,30; Jeremías 6,26; 25,34; Ester 4,1) y hacemos nuestras las palabras de Abraham: aunque soy polvo y ceniza me atrevo a hablar al Señor (Génesis 18,27), lo hizo para interceder por Sodoma que sería destruida. La ceniza es un signo austero de que todos somos pobres pecadores necesitados de conversión para volver a la comunión del Cuerpo y la Sangre de Cristo, y de su Iglesia que es el “cuerpo místico de Cristo”. La ceniza es un sacramental que se da dentro la misa al final de la homilía y no da la gracia como los sacramentos pero nos dispone para ellos, al menos debe darse dentro de la celebración de la Palabra como enseña el Catecismo de la Iglesia Católica (1679 ss).

Cuarenta y ceniza significa nuestra fragilidad humana, nuestro humilde origen clamando por el encuentro personal con Dios vivo a través de la conversión y el bautismo acompañados del ayuno que purifica las intenciones, de la oración que nos edifica mutuamente y de la limosna que nos alcanza el perdón de los pecados. Vivamos este tiempo de gracia en el amor a Dios por la oración, en el amor al prójimo y en el amor a nosotros mismo por el ayuno. Hoy 14 de febrero celebrando el día del amor y la amistad, pues renovemos el amor en esta triple dimensión y nuestra amistad con Dios y la humanidad.

Renovar nuestro amor
Ofrezco algunos sencillos motivos para ayudar no solo el miércoles de ceniza y el viernes santo, para orar con la fuerza del amor y vivir con generosidad la limosna. Carlitos Tenorio es un niño con leucemia y que lleva un tratamiento muy doloroso de quimioterapia con ayunos y que muchas veces está cansado, pero la oración de muchos le sigue ayudando. Hay muchos niños que necesitan nuestro ayuno y oración. También conozco a muchas personas que no tienen agua para comida ni medicina y la generosidad de otras personas es en alivio en su sed y aridez. Hay muchas personas que necesitan nuestra limosna y no la piden en las calles sino que están en sus pobres casas que valen menos que un instrumento musical y necesitan algo más que una temporal caridad. Hay entre nosotros personas con angustia y ansiedad porque no conocen a Dios y su poder para ser libres y felices.

Lanzó este reto: se atreven a vivir cuarenta días de amor a Dios por la oración, de amor al prójimo por la limosna y de amor a nosotros mismos por el ayuno?

Hagamos conciencia de renovar nuestro amor con el sentido bautismal y penitencial. Es solo cuestión de amor, la fuerza más poderosa para alcanzar la verdadera conversión del corazón.

Gracias por la paciencia de leer esta larga reflexión. Pero las frases breves no bastan para educar y formar la vida de ningún ser humano, menos la de un cristiano.

 

Sacerdote Daniel Valdez García

*El Autor es Profesor en Universidad Autónoma del Estado de México

*Estudió Sacerdote y Especialidad en Bioética en Universidad Autónoma del Estado de México

*Estudió en Seminario Diocesano de Toluca

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