El peligro de la desesperanza

Lo escucho en todos lados, de forma reiterativa, en cafés, pláticas con los amigos, algunas otras con compañeros de trabajo, con familiares, en la calle, Don Beto el de los tacos, Don Nacho el bolero…

La desesperanza parece sin quererlo, sin que nadie lo note, siquiera que lo perciban a conciencia plena, el tema que subyace en lo profundo de cada una de sus palabras, de sus percepciones. La premisa autocumplida de una pre-campaña, que adelanta algo, que todavía no sucede. Lo que es más…que está a poco más de cinco meses de ocurrir.

El llamado, “efecto carreta” (bandwagon effect) para los norteamericanos, cobra sus primeras víctimas, lo hace de manera tajante, cual bisturí de cirujano, preciso, implacable, lo hace de manera masiva. Unos triunfantes, elogian a las encuestas que otrora lapidaron y desestimaron, otros, en el afán de no ser tildados de antipatriotas, enemigos del reclamo clamoroso de justicia, igualdad, y revancha sobre los llamados “saqueadores” de la patria, lo ven como una opción por no descubrirse retrogradas, anticuados, cómplices de la “mafia del poder”.

Todos, unos y otros, caras de una misma moneda, manipulados, programados, engañados, sesgados, victimas del marketing, la publicidad, la rumorología y la comunicación política efectiva.

¿En qué momento nos convertimos en esto? En una sociedad tan manipulable, tan moldeable, tan propensa al daño, a la victimización.

No justifico como nunca lo he hecho y como he hecho constar de manera reiterativa en este espacio, los agravios de diferentes personajes de la política en contra de nuestro país y de nuestra sociedad.

Lo que señalo con preocupación, y mucha, es la clase de desesperanza de uno y otro lado a la que nos estamos sometiendo a nosotros mismos.

Me explico. El menos peor, no es necesariamente el mejor. México no debiera de necesitar romperse cual rompecabezas para renacer de nuevo. No porque alguien vaya arriba en una o varias encuestas a cinco meses de un proceso electoral, quiere decir que va a ganar. Ya sabes quién no rebasa el 30% de aceptación o simpatía, según sea la medición, entre los encuestados. Ello quiere decir que al menos un 70% preferiría otra opción.

Lo que se trata de hacer desde una campaña política que pretende desde ya, ser triunfadora de un proceso que no se ha llevado a cabo, es: generar la idea-percepción de que no ganar, es única y necesariamente por una cuestión fraudulenta, insertar en la conciencia colectiva, que pase lo que pase en estos cinco meses será necesariamente algo orquestado desde la “mafia del poder” para derrocar un proyecto de nación que forzosamente sería mejor para todos, desestimar la oposición y a los millones de personas que no simpatizan con dicho proyecto para obligarlas a anular su voto, o bien no ejercerlo porque no alterará el resultado. Subirlos a la, “carreta” en el afán de no ser objeto de señalamientos, burlas o autopercepciones de atraso o exclusión.

La desesperanza, no es solamente pensar el que estamos secuestrados por una clase política que no cambiará, es también pensar, o que nos quieran obligar a pensar, que algo que ni siquiera ha empezado…ya se terminó.

*El autor es Director de Servicios Regionalizados en el SEIEM Estado de México.

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Twitter: @fabianotero

Facebook: Fabian Otero Aguilar

 

1 COMENTARIO

  1. Estoy totalmente de acuerdo, Fabian. La desesperanza, no es solamente pensar el que estamos secuestrados por una clase política que no cambiará, si no lo peor es que todos los partidos, abrazan un modelo económico de desarrollo que no permite privilegiar la atención de las necesidades de su gente. Se volvieron élite, se agruparon en la “MAFIA DEL PODER”, se mantienen y fortalecen un proyecto limitado, exclusivo y excluyente.
    Se hicieron empresarios de la política, buscan su “chuleta”cada quincena a toda consta, como chapulines,y los grandes cargos públicos los ofrecen sin mucho esfuerzo. Y lo que aun es peor actúan con insensibilidad, falta de ética, de principios y de consideración hacia los demás, que como nunca,llevan orgullosos como impronta.

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