Servicio en el sacrificio

Homilía del V Domingo ordinario
Sacerdote Daniel Valdez García

Este quinto domingo ordinario deseo iniciar la reflexión con unas largas preguntas: Quién de ustedes ha experimentado el dolor y la enfermedad en la postración de una cama; que pasen los días y las horas se hacen eternas? Quién de ustedes ha perdido el trabajo, se angustia, aumentan sus deudas y no encuentra soluciones? Así podría seguir con preguntas que tocan hoy las realidades más difíciles de nuestro mundo.

Para iniciar la reflexión me voy a permitir recordarles que este Evangelio de Marcos es breve, tiene 16 capítulos cortos. Dos palabras son claves «luego» y «autoridad». Y presenta a Jesús como el Siervo de Dios que hace el bien. Los dos primeros capítulos hablan del ser de Jesús y los 14 últimos de su misión. Tras una breve presentación de Juan el Bautista, el bautizo de Jesús y la elección de los primeros discípulos de Jesús lo vemos predicando y haciendo milagros, de hecho este es el evangelio que más milagros narra de Jesús. El capítulo 10, versículo 45 dice así «no he venido a ser servido, sino a servir» y bien podemos sintetizar todo el evangelio diciendo que es “Servicio en sacrificio”. Pues se enfoca más a las obras de Jesús que a su enseñanza.

Les invito a tener en cuenta los siguientes aspectos: Marcos demostró la humanidad de Cristo con mayor claridad que cualquiera de los otros evangelios, enfatizando las emociones humanas de Cristo (1,41; 3:5; 6,34; 8,12; 9,36), sus limitaciones humanas (4,38; 11,12; 13,32) y otros pequeños detalles que subrayan el lado humano del Hijo de Dios (7,33, 34; 8,12; 9,36; 10,13-16). Sobre lo cual estaremos reflexionando próximamente.

Una pregunta más: Por qué leer a Marcos? ¡Somos el número uno…! ¡Los más grandes, fuertes y hermosos … campeones! Cada día estas proclamas audaces afirman declaraciones de supremacía. Todos queremos ser triunfadores. Perdedores son los que no quedan en los primeros lugares. En directo contraste están las palabras de Jesús: «Y el que quiera ser el primero de ustedes, que sea siervo de todos: Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos” (10,44,45). Jesús es lo más grande que existe, Dios encarnado, nuestro Mesías, pero entró en la historia como siervo. Este es el mensaje de Marcos. Escrito para animar a los cristianos romanos y probar más allá de dudas que Jesús es el Mesías. Marcos presenta una rápida sucesión de vívidos cuadros de Jesús en acción y nos revela su verdadera identidad más por lo que hace que por lo que dice. Es Jesús en movimiento.

Nos centramos en el pasaje de hoy. Leemos muy rápido y sencillo: «la suegra de Pedro estaba en cama con fiebre”. La fiebre decían los libros inmoviliza, excluye deja en impotencia de poder servir a los demás y hace dependiente de los demás. Es un sufrimiento no del todo consciente y a quien delira fruto de la misma fiebre que le limita hasta dejarle en cama. La fiebre era considerada por muchos judíos como una maldición (Deuteronomio 28,22; Levítico 26,27). Ella simbolizaba la situación de desgracia humana. Yacer por efecto de la fiebre hablaba de lo grave que es la enfermedad. El postrado era inutilizado e incapacitado como lo está el ciego, el endemoniado, o el paralítico. Incapaces de hacerse valer por sí mismo, los enfermos son incapaces de servir a otros.

Jesús generalmente ayuda a los más necesitados, pero ahora entra a la intimidad del hogar, entra a la casa y su solo toque alivia a esta mujer que «se puso a servirles”. Jesús reconstituye la comunidad, restaura a la familia. Nos lleva al primero y principal de los servicios ayudando a la familia, yendo al núcleo esencial de la vida. Jesús es nuestro modelo para enfrentar el sufrimiento y todo aquello que nos excluye. Cuando una persona enferma, su entorno afectado es mínimo de 20 personas. Y cuando una jefe de familia pierde el trabajo, lo pierde toda la familia.

Estás curaciones que Jesús hace son en sábado y nos muestran la grandeza y dignidad de las personas que está por encima de risa costumbre y tradición que como en el pueblo judío les excluía de la comunidad y del servicio.

Que nadie se sienta solo ni abandonado, porque la peor enfermedad es la angustia, y la desesperación la peor exclusión. En Jesús todo problema familiar nos hace servidores en el sacrifico.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí