Homilia del IV Domingo Ordinario

Les saludo con afecto y respeto. Gracias por tomarse la molestia de leer mi sencillo aporte.

Les recuerdo que este año del ciclo litúrgico B reflexionamos basados en el evangelio de Marcos; quien hace una breve presentación de Jesús en el marco del bautismo de Juan el Bautista, las tentaciones, un resumen de su predicación y el llamado de sus primeros discípulos.

Atrévete a leer este evangelio de Marcos, es breve tiene solo 16 cortos capítulos. Atrévete a leer sin sentir que ya lo sabes o ya lo conoces. Atrévete a dejarte sorprender por Dios que no deja de hablarte de modo personal.

En el pasaje de hoy encontramos a Jesús en Cafarnaún, su ciudad por tres años. Ojalá vayan recordando algunas cosas que les voy diciendo, por ejemplo Galilea significa “anillo”, y lo vamos a retomar durante la Pascua; además que la Palabra “casa” nos hace referencia al pueblo judío como la “casa de Israel”.

Continúo, Jesús va a la sinagoga en sábado, seguramente fue invitado para hablar, y la gente se sorprende y se asombra de la frescura y autoridad con que enseña; incluso leemos  “no como los escribas”, quienes serán sus más acérrimos oponentes hasta llevarlo a la crucifixión pues lo consideraban sacrílego y una seria amenaza a sus cómodas vidas.

Jesús enseña con autoridad porque la autoridad le viene de Dios, no se basa en credenciales ni en la habilidad para citar autores  cuyas teorías y argumentos se pueden apoyar o debatir interminablemente. Mientras los escribas se ocupaban de enseñar lo que estaba o no permitido, Jesús anuncia la llegada del reino de Dios. Eso significa que el evangelio celebra la llegada del reino, es decir el triunfo de Jesús sobre el mal y la salvación que él trae; y ese es uno de los motivos por los cuales se menciona tanto la expulsión del demonio, de espíritus inmundos y de Satanás.

Marcos no dice qué enseña Jesús, sino que enfatiza la autoridad con que enseña Jesús, y para resaltar su autoridad lo llaman rabí que significa “maestro.

Después de los elementos mencionados, deseo con esta frase guiar el resto de la reflexión: “Ten actitud frente a los cambios externos, y atrévete a enfrentar tus miedos para alcanzar tus sueños.”

Este día la Palabra de Dios a través de san Marcos nos deja muy claro que el evangelio como tal es el mismo Jesús, “Mesías” en hebreo, “Cristo” en griego, “Enviado” en español, e Hijo de Dios. Los mismos demonios saben que Jesús y Dios son la misma persona, pero no buscaban someterse a él, por eso le huyen (1,24; 3,11;,8,29). La presencia de Jesús en la sinagoga y en sábado pone de manifiesto su poder propio para sanar y liberar al ser humano del mal y del miedo.

Atrévete a dejar tus miedos, a crecer en tus sueños, deja que Jesús en la oscuridad de la Galilea de tu propia vida y diluya las tinieblas para que veas la luz, sueñes despierto y superes tus pesadillas. No existe peor miedo que el de aquel que tú no decidas enfrentar y ni la sinagoga te puede ayudar. Desperézate, atrévete, vence tus propios miedos con la presencia luminosa de Jesús.

Atrévete a vencer tus miedos. No te vas a arrepentir.

Sacerdote Daniel Valdez García

 

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