Reservas y santuarios para la fauna silvestre ¿circos disfrazados?

En los últimos años la sociedad ha experimentado un proceso evolutivo, el cual, no ha sido fácil, vivimos en una época en que la conciencia humana ha tomado un camino con paso firme ante los derechos de los animales, pero ¿Realmente estamos haciendo bien las cosas? ¿Estamos realmente ayudando a la permanencia de las especies a largo plazo? o sólo se trata de cubrir vacíos pseudo ecológicos.

Hoy en día el bienestar y trato digno a los animales parece ser una moda más que un principio ético, muchos opinan sin conocimiento de causa y otros tantos proponen con gran esmero e iniciativa, pero perjudican más que ayudar.

Los medios de comunicación y sobre todo las redes sociales -las cuales solo venden una imagen, sin saber que existe detrás-, juegan un papel muy importante, dando a conocer noticias sobre maltrato animal y sobre sus éxitos de preservación, esto ha despertado la conciencia de muchos sobre la necesidad de cuidar y proteger a los animales. De esta soberbia social aparecen los Santuarios y Reservas modernas de fauna silvestre, pero ¿ustedes saben qué es realmente una Reserva o un Santuario de vida silvestre?

De forma estricta, racional, ética, moral y con objetivos claros sobre conservación y protección de la biodiversidad, una Reserva o un Santuario debería ser: un área bien definida, con topografía y condiciones climáticas específicas, representadas por diversas especies de flora y fauna silvestre, en este caso, la presencia de especies y subespecies en alguna categoría de riesgo, o con problemas de hábitat, con signos de maltrato y que requieran de rehabilitación física y conductual, con proyectos de reproducción de especies prioritarias, desarrollo de modelos sustentables, etc.

Sin embargo, muchos Santuarios y Reservas trabajan bajo una doble moral, movidos y alentados por masas virtuales, egos ecológicos sin principios de conservación, donde la fauna silvestre mantenida en cautiverio es albergada en encierros que no cumplen con los estándares mínimos sugeridos y establecidos para promover un adecuado bienestar animal, trato digno y respetuoso.

En muchas ocasiones la dieta ofrecida a los especímenes no cumple con todos los requerimientos nutricionales, provocando graves problemas de salud, por lo tanto, signos de maltrato. Se manipula de forma excesiva a los ejemplares sin un fin etológico, especialmente cachorros y jóvenes, donde tomarse fotos -la tradicional selfie- y acariciar de forma íntima a los ejemplares parece ser el objetivo principal. Es importante señalar que la fauna silvestre domesticada no se puede reintegrar a su hábitat natural, -que esta sería la primicia principal- ya que estos desarrollan conductas o comportamientos anormales, producto del cautiverio y de la manipulación directa, perdiendo sus habilidades naturales de supervivencia.

Debemos considerar que la fauna silvestre (animales salvajes) son precisamente eso, “salvajes”, por más que intentemos humanizarlos, su proceso evolutivo no es el de vivir como mascotas, y al intentar humanizarlos los perjudicamos de forma irreversible, los condicionamos a ciertos estímulos no naturales a su especie, afectando psicológicamente a los ejemplares y por ende su bienestar.

Recordemos que cumplir las necesidades primarias de bienestar, trato digno y respetuoso se debe satisfacerse con algo más que la mera provisión de alimento, agua y albergue. El comportamiento del cuidado corporal, movimiento, exploración, territorialismo, descanso y asociación son la prioridad. Estos últimos factores están entrelazados formando las causas complejas de salud animal. Cada categoría del comportamiento representa necesidades que deben considerarse para el bienestar. El bienestar animal es más que un alojamiento apropiado, el manejo, la alimentación, el tratamiento, la prevención de enfermedades, el cuidado responsable, la manipulación y cuando sea necesario, la eutanasia humanitaria, serían la primicia.

Muchos Santuarios y Reservas albergan en un mismo encierro a diversas especies, por ejemplo: felinos silvestres (tigres, leones, jaguares, leopardos, pumas, etc.), esto provoca estrés en la población o en algunos ejemplares, es necesario tomar conciencia de los factores que estresan a los animales, sobre todo a los jóvenes con sistema inmune inmaduro, el estrés puede ser un factor inmunosupresor. Psicológicamente, el destete, la introducción de nuevos especímenes al albergue, la reubicación de los animales, el cambio de alimentación, el hacinamiento, el manejo, el establecimiento de dominio y comportamiento agonista provocan inmunosupresión. Y si se suman una pobre nutrición, infecciones virales y/o parasitarias pueden conducir a una inmunosupresión severa y a la presencia de enfermedades oportunistas de curso agudo o crónico.

El estrés es un factor que modifica el comportamiento y afecta directamente el bienestar animal. Cuando los animales son sometidos a un estrés constante, estos presentan una reacción fisiológica sin importar que el animal amenazado se disponga a huir, a atacar o a quedarse completamente inmóvil. Las hormonas epinefrina y noraepinefrina segregadas por la médula suprarrenal, sirven para movilizar los recursos corporales y aportar energía extra. Cuando un animal está expuesto a un estrés continuo, se exhibe lo que se conoce como “Síndrome de Adaptación General”, y si el estrés se prolonga demasiado tiempo, el animal entra en una fase de agotamiento, donde básicamente el ejemplar ha estado gastando demasiada energía para mantener su reacción defensiva. Cuando se le agotan los recursos, su resistencia ante las enfermedades disminuye y es fácil que desarrolle enfermedades provocadas por el estrés, en algunos casos esta condición de estrés puede ser letal

Las condiciones de cautiverio limitan la expresión de conductas y actividades que modifican, -a la larga- el desempeño general de los ejemplares. El estímulo deficiente afecta adversamente la habilidad final del animal para ajustarse a su medio ambiente inmediato y a los cambios que ocurren dentro de él, la salud y el bienestar animal no pueden conservarse bajo tales condiciones.

Ahora bien, consideremos que tipo de Santuarios y Reservas queremos, ya que en muchas ocasiones será un refugio permanente para animales rescatados de situaciones de maltrato, los animales que entran en una Reserva o Santuario se quedan allí durante el resto de su vida, entonces, deseamos un Santuario y Reserva digno que genere bienestar o un circo disfrazado que genere maltrato animal.

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

 

Facebook. Antero Carmona

Twitter. @antero_carmona

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí