Notas Acusmáticas; Componer canciones: el refugio, el motivante y la inspiración

A veces me han preguntado si yo también sé componer. Supongo que al ser pianista se asume que se tiene más facilidad para crear música. Sin embargo, siempre he respondido que no, aunque en realidad no es cierto. Mi vena compositora estaba latente desde chiquita, cuando por primera vez puse mis manos en un tecladito de juguete y descubrí las notas, sus sonidos y sus combinaciones. No obstante, desarrollé dicha capacidad hasta hace poco.

En mi vida musical he conocido innumerables compositores independientes, algunos buenos, unos muy buenos y otros muy malos. Pero en realidad eso no tendría que importar. ¿Quién puede decir si el arte es bueno o es malo? Lo que importa es su sinceridad y, claro está, que por supuesto se necesita de cierto equilibrio o conjunto de reglas que permitan determinar que se trata de una buena composición, eso ni discutirlo.

¿Pero cómo es que algunos pueden componer y otros no? ¿Se trata de alguna receta mágica a la que no todos acceden? Quizá haya algo de cierto en ello, puesto que no todos los músicos tenemos la virtud de componer, por muy virtuosos que seamos en nuestro instrumento. Tampoco se necesita ser un músico de cabecera para componer, he sabido de personas que por oído interpretan melodías y de pronto empiezan a tocar algunas inéditas, sin haber agarrado antes un instrumento.

El refugio se desborda

Entonces ¿cuál es el proceso mágico de la composición? Primero tendríamos que ponernos a pensar en “las razones” o motivos para que alguien tenga la necesidad de componer una canción. En su carácter artístico, la composición musical se manifiesta ante el apremio de querer expresarse. Sea lo que sea, hay algo que estamos sintiendo dentro de nosotros que necesita salir, antes de que explote, para bien o para mal. Hay muchas vías de expresión, pero sin duda la musical es una de las más bellas y satisfactorias.

Uzz me platicaba que las canciones de L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) las comenzó a componer entrando a sus veintes, después de una ruptura amorosa en la que la música parecía el mejor refugio, y lo fue, pero la interpretación o simplemente escuchar música ya no era suficiente, necesitaba expresarse y el motivante fue su dolor. También me platicaba algo interesante sobre sus fuentes de inspiración: Quería hacer suyas las canciones de sus ídolos; algo que me sorprendió porque nunca lo había escuchado antes cuando se habla de composición musical.

Y es que todo comienza al refugiarte en la música, porque te gusta una canción, la tarareas y de pronto ya estás cantando algo que nació de ti. Luego comienzas a escribir poemas, versos, coros… ¡Boom! Más rápido de lo que canta un gallo, ya estás componiendo. Después empiezas a imaginar los demás instrumentos, te preguntas cómo debería ser el beat, si utilizar una guitarra acústica o con distorsión, si meter un piano o mejor unas cuerdas… Eso sí, pase lo que pase, decidas lo que decidas, nunca estás satisfecho, siempre tienes la idea de que puede quedar mejor.

Por mi parte, yo también me refugié en la música a causa de una dolorosa separación. Aunque a veces empezaba a tararear algunos sonidos inéditos, nunca pasó por mi cabeza la idea de componer una canción sino hasta hace poco, a diferencia de Uzz que tenía muy claro desde sus inicios que él quería tener una banda original. Para mí en ese entonces era suficiente la interpretación que hacía de mis amados clásicos. Quizá es el mismo sentimiento por el que pasan la mayoría de los músicos que se dedican a los covers.

La inspiración para componer

No obstante, llega un momento en la vida de todo músico en el que la conjunción de tu habilidad en el instrumento, tus ideas y tu forma de expresión se convierten en una virtud, es decir, ya no es suficiente el interpretar a tus favoritos para llenar tu alma. A final de cuentas “tu arte” tiene que trascender y la mejor forma es al componer algo inédito.

Sin lugar a dudas la inspiración es el combustible que alimenta la necesidad de expresar “tus razones”. El motivante siempre tiene que ver con un sentimiento. Por eso el arte es tan sincero y puro, porque el artista siempre expresa sin tapujos lo que está sintiendo en su interior.

Así comienza la inspiración para componer, después de algún suceso que marca nuestras vidas para siempre. Todo lo que vivimos es una experiencia que nos hace aprender de nuestros errores y nos hace mejorar como seres humanos. Todo lo bueno y lo malo nos hace sentir algo cósmico dentro de nosotros que necesitamos expresar, y el arte es la mejor vía.

En conclusión, aquello que nos hace “sentir algo intensamente” siempre será una fuente inagotable de inspiración para componer. Sólo basta aderezarlo con imaginación, escuchar a tus grupos favoritos y tratar de hacer tuya esa canción que te gusta, moldeándola, imitando y finalmente, “creando”. Así de simple y así de complejo.

* La autora es tecladista de L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) y estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Facebook: Dení Leds

Twitter: @deniloci

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí