Notas Acusmáticas; Música, ¿clavarse o no clavarse? Esa es la cuestión

“No quiero que se clave en la música”, nos dijo una amiga sobre las inquietudes de su pequeño hijo de 6 años. El comentario cayó como balde de agua helada. ¡¿Por qué no?! Afortunadamente su forma de pensar cambió y decidió comprarle un bajo eléctrico en lugar de una bicicleta para entregárselo el próximo 6 de enero, a petición expresa del chiquillo.

¡Excelente decisión! Sin embargo, esto me hizo reflexionar enormemente sobre lo que la sociedad en general piensa sobre la música. Todavía no es considerada como una carrera –una de las más difíciles y de las que requieren de mayor entrega, compromiso, inversión- porque la misma gente se ha encargado de desprestigiarla y a quienes deciden dedicarle su vida.

Los músicos son asociados con el “desmadre”, con el alcoholismo, con la drogadicción, con la informalidad… ¿Por qué la gente piensa que dedicarte a la música es perder el tiempo? ¿Prefieren que sus hijos se claven en la televisión o en algo que no vale la pena?

Quizá si los papás supieran que tocar un instrumento te ayuda enormemente a entender mejor las matemáticas, por ejemplo, entre las muchas virtudes que trae consigo la música, abogarían por una educación musical desde temprana edad. Y no lo digo yo, lo dice la ciencia, como ya lo he compartido en algunas de mis columnas anteriores.

El cerebro de los niños se desarrolla de una manera impresionante cuando se dedican a tocar algún instrumento. En la etapa adulta, la interpretación musical previene enfermedades como el Alzheimer y otros padecimientos. Entonces, ¿qué hay de malo en dedicarte a la música?

Yo puedo decir que entregarme a la música me ha hecho más feliz, aunque esto pueda sonar totalmente subjetivo, pero es verdad. Mi concentración mejoró, mi humor es más alegre, estoy más atenta con lo que sucede a mi alrededor, soy más sensible, tengo más sueños, objetivos más concretos y he conocido gente maravillosa, entre muchas otras cosas que no terminaría de enumerar.

Uzz me decía apenas, que siempre está pensando en la música. “Salgo a correr pensando en la música, en que me ayudará a cantar mejor”, y vaya que sí le ha ayudado. Se apura en su trabajo y se enfoca en entregar mejores resultados porque quiere terminar rápido para dedicarse a tocar. Yo igual, todo lo que hago es pensando en la música.

Recuerdo mi trayectoria musical desde la infancia y me doy cuenta de que mis mejores experiencias han sido siempre con la música. Ha sido mi refugio en los momentos de dolor, y mi fuente de diversión y de placer cuando me siento bien. Prefiero pasar toda la tarde tocando, interpretando, componiendo, practicando, en lugar de cualquier otra cosa que no me deje nada para trascender.

Recientemente comencé una nueva etapa en mi vida, dando clases de piano a mi prima de 18 años y a mi sobrina de 10. Nunca antes lo había hecho y me encantó. Enseñar lo poco o mucho que sabes a alguien más, que te ve con admiración porque puedes tocar una canción que le gusta, no tiene precio.

Me di cuenta, en el caso de mi sobrinita, que mientras más joven te acercas a la música es mucho mejor. El mismo día que le enseñé a leer las notas ya estaba escribiendo una canción en el pentagrama que se inventó en un ratito. Me acordé de mí y vi las grandes posibilidades que da la música. Esa pequeña puede llegar inmensamente lejos. Tiene la edad, tiene la curiosidad, tiene la habilidad. Lo único que le hace falta es que sus papás la apoyen incondicionalmente en su aventura musical.

En el caso de mi prima es diferente porque ya tiene la edad y madurez suficientes para decidir cuánto tiempo quiere dedicarle, si de verdad es su pasión o sólo un hobby, qué tanto quiere mejorar y con base en eso, vencer o no la barrera que la sociedad nos ha impuesto y convertirse en virtuosa de la música. Todavía tiene buena edad para dedicarse de lleno y, por si fuera poco, canta muy bonito.

Lo padre de dar clases es que uno mismo se exige más allá de lo que conoces porque surge la necesidad de aprender cosas nuevas, te obligas a recordar técnicas para brindar tus conocimientos a alguien más, no quieres quedar mal, quieres ser un ejemplo a seguir, quieres tener todas las respuestas a sus preguntas y dejar una semilla de curiosidad que le haga clavarse más y más en la música.

Para mí, clavarme en la música ha sido lo mejor que me ha pasado. Con decirles que así conocí al amor de mi vida…

Cuando decidí escribir Notas Acusmáticas fue para compartir las maravillas de la música, para generar conciencia acerca de todo lo bello y lo bueno que hay en ella. Si bien mi profesión periodística nació en un contexto político, dispuse enfocarme a la cuestión artística porque estoy convencida de que es una de las más grandes virtudes humanas y hace más falta esa perspectiva sensible en el mundo.

Así es, clavarse en la música es lo mejor que te puede pasar. Al menos así ha sido para mí, para Uzz y para varios de mis amigos que han decidido que la música sea parte importante de sus vidas. No hay ningún pero, no hay ningún remordimiento, al contrario, ojalá hubiera podido dedicarle aún más tiempo a la música, pero nunca es tarde, por eso L.E.D.S. se ha convertido en el centro de mi vida. Y tú, ¿ya estás convencido? Si no, de todos modos nos vemos en la próxima entrega.

* La autora es tecladista de L.E.D.S. (Light Experience & Dynamic Sound) y estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales (FCPyS) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Facebook: Dení Leds

Twitter: @deniloci

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