La extinción de los pericos, loros y guacamayos mexicanos

La gran biodiversidad de México representa grandes retos y responsabilidades para garantizar su permanencia a largo plazo. Este gran abanico de flora y fauna silvestre nos hace un país privilegiado, ya que existe un gran número de especies endémicas, es decir, que solo habitan en nuestro país y en ningún otro, muchas de ellas de gran valor biológico y cultural, entre ellas encontramos a los Psitácidos.

En México se distribuyen 22 especies de Psitácidos -pericos, loros y guacamayas-, de las cuales, de acuerdo a la NOM-059-SEMARNAT-2010, 11 especies se encuentran en peligro de extinción, 6 amenazadas y 4 sujetas a protección especial, solo una de ellas queda exenta de alguna categoría de riesgo.

Se encuentran en 26 de los 32 estados de la república mexicana y seis especies son endémicas, siendo el perico cabeza lila, el perico cabeza roja, la cotorra serrana oriental, el periquito catarina, el perico verde o quila y el perico de Socorro.

De acuerdo a las cifras descritas por la NOM-059, en el 2001, siete especies se encontraban en peligro de extinción y para el 2010 once de ellas, es decir, el 50% de los Psitácidos que se distribuyen en México están en peligro de extinción y en riesgo de desaparecer a mediano plazo de nuestro territorio.

Diversas asociaciones civiles dedicadas a la conservación de la biodiversidad como TEYELIS, informan que al año más de 70 mil Psitácidos son capturados ilegalmente y de estos, casi el 80% muere antes de llegar a un comprador final, debido a los proceso de captura, acopio, transporte, distribución y venta, lo que significa que más 60 mil pericos mueren durante este proceso.

Tráfico ilegal que se sostiene por la demanda de los consumidores, en muchos casos por idiosincrasia, además de desconocer el grave daño que se hace a la naturaleza, ya que los Psitácidos son esenciales para el equilibrio de los ecosistemas, son agentes polinizadores, dispersores de semillas, controladores de insectos, etc., y que al comprar alguna de estas aves se es parte del tráfico ilegal, siendo el último eslabón de la cadena de tráfico.

La actual legislación en materia de vida silvestre presenta vacíos enormes. Las últimas actualizaciones se han hecho a costa de egos, sin conocimientos claros sobre las problemáticas reales del tráfico ilegal y de los amplios beneficios del aprovechamiento sustentable. La sociedad evoluciona a un paso acelerado, nuestras leyes deben ir un paso adelante, las cuales prevean eventos futuros de forma sostenible. Es triste saber que a pesar de la reforma realizada el 14 de octubre de 2008 a la Ley General de Vida Silvestre adicionando el artículo 60 Bis 2, el cual menciona que; ningún ejemplar de ave correspondiente a la familia Psittacidae o psitácido, cuya distribución natural sea dentro del territorio nacional, podrá ser sujeto de aprovechamiento extractivo con fines de subsistencia o comerciales, siga el tráfico y venta ilegal de estas especies.

No existe una estrategia adecuada para el combate al tráfico ilegal y mucho menos un trabajo social o comunitario para la gente que se podría ver beneficiada de este capital natural. Las estadísticas no mienten, se están haciendo mal las cosas, debemos cambiar el rumbo.

*El autor es Médico Veterinario por la UAEMex. Ambientalista, incansable difusor de la protección, conservación y desarrollo sustentable de los recursos naturales, y promotor del trato digno y bienestar animal.

Facebook. Antero Carmona

Twitter. @antero_carmona

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