En política: nunca nadie está del todo muerto

Continuar evaluando los “deudos” de la tragedia de los sismos de septiembre, es muy importante. Principalmente por la afectación que ha provocado en la agenda electoral del año 2018, que está, a la vuelta de la esquina.

La tragedia de septiembre, tendrá necesariamente que obligar a la CDMX a ejercer una revisión exhaustiva, de nueva cuenta, de las normativas en términos de construcción, densidad, usos de suelo y particularmente de la corrupción que entorno a estos temas, se origina. Corrupción que, se traduce en tragedias que, si bien son inevitables dado las condiciones geográficas de la ciudad, si son prevenibles o al menos, pudieran ser atenuadas con una mejor regulación.

Otro de los efectos más notables de cara al proceso electoral presidencial, es la capitalización de algunos actores políticos, frente a la pasividad y la pérdida de la misma de otros.

Me explico, Miguel Ángel Mancera, obligado a retrasar su salida del gobierno de la ciudad, para hacer frente a la tragedia, que, de haberlo hecho, podría perder prácticamente todo su capital político por haber huido de la responsabilidad que implica el gobernar la ciudad donde más aparatosamente se dieron los daños. Aun y cuando tenga o no implicaciones directas en muchos de los desastres, un gobernante no puede eludir su responsabilidad de cara a la ciudadanía, abandonando su puesto en una circunstancia como la presente.

El retraso de los planes de la mayoría, de los demás aspirantes, unos en signo de luto y respeto por las víctimas y los damnificados, otros simple y sencillamente por no saber cómo aprovechar una crisis de esta naturaleza.

Otros, como el presidente del PRI, aprovechando plenamente la coyuntura para poner en aprietos a la oposición a tal grado, que hoy simple y sencillamente no saben qué hacer. La gran mayoría de los partidos políticos, no pueden darse el lujo de renunciar al financiamiento público, o al menos, es lo que creen. Allí es donde entra la ciudadanía y la fuerza que creen tener, si tanto representarán a la mayoría, la idea de financiarse de sus simpatizantes y militantes, no debiera de espantar a nadie. Al contrario, debería de ser un símbolo de una transición a la transparencia y la verdadera representación. La piedra angular de la idea de existir para cualquier institución política de representación, una especie de, “sin voto, no hay dinero”. Sin representación traducida en la capacidad de existir, no hay ubre pública que los mantenga.

Sin embargo, hay quienes argumentan, en el afán de defender los suyo, a reclamar la delimitación de la publicidad gubernamental en el afán de buscar nivelar las cosas, y crear una administración autónoma del presupuesto para la reconstrucción. Esta idea, hace coincidir a personajes que ayer se estimaba, nunca podrían hacerlo, como lo son, Andrés Manuel y Ricardo Anaya.

Es este el mejor escenario para el reposicionamiento del PRI, a quienes muchos daban por muerto hace un par de meses. El PRI a través de la negociación del presupuesto de egresos 2018, podrá hacerle, “manita de puerco”, a varios gobernadores del PAN y PRD, en el afán de dividir, “El Frente” y debilitar la postura de sus dirigentes. A su vez, posicionar a Meade de cara al proceso electoral, placear a sus demás posibles candidatos, con o sin cartera en Secretarías de Estado, llámense, Nuño, Chong, Narro, entre algunos otros.

Lo que le otorga una ventaja frente a sus opositores de salir, bien librado de la tragedia, liderar los esfuerzos de reconstrucción, limpiar la cara frente a la ciudadanía y presentar una de modernidad y altura en detrimento de exhibir a sus contrincantes.

Es por ello querido lector, que siempre hay que recordar que, “En política, nunca nadie está del todo muerto.

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