Al rescate del jaguar

Mesoamérica y el Dios Jaguar

Desde tiempos ancestrales, los antiguos pueblos Mesoamericanos sostenían con reverencia el Culto al Jaguar, dado que creían que este poderoso animal les transmitía las cualidades guerreras del mismo, dándoles la fuerza, la astucia, agilidad y todas las cualidades que en él admiraban.

 

 

Felino elevado a la categoría de un Dios, especie de híbrido nacido de la unión entre un humano y un Jaguar. Ser zoomorfo con características felinas, de incomparable sagacidad, fortaleza y valentía.

 

 

En el vasto territorio Maya, así como en La Venta, Monte Albán y Teotihuacán, rendían culto a este extraordinario felino, se formaban ejércitos completos de Guerreros Jaguar, que luchaban con la cabeza embalsamada del ejemplar formando un tocado sobre la propia testa del guerrero, y en la espalda y hombros, la piel del Jaguar. Estos guerreros eran considerados un verdadero ejército de Elite.

 

El jaguar representaba la fuerza divina y el dominio sobre todas las cosas, símbolo de energía y misticismo.  Al caer la noche, el Dios Jaguar reinaba sobre el inframundo maya, esto lo convertía en su custodio y era quien permitía la entrada al más allá.

 

El Jaguar en México

México enfrenta retos importantes para proteger y conservar al Jaguar (Panthera onca), especie emblemática, considerada en peligro de extinción, es el felino más grande y uno de los más carismáticos del Continente Americano.

 

Históricamente, se distribuía desde el sur de los Estados Unidos hasta el centro de Argentina, sin embargo, su distribución, geográfica y sus poblaciones han disminuido considerablemente a consecuencia de la destrucción y fragmentación de su hábitat -generado por el avance de la frontera agropecuaria-, la disminución de sus presas, lo cual ha incrementado el conflicto con el ganado y la cacería furtiva, la cual sigue siendo un grave problema. El 12 de febrero de 2017 la PROFEPA decomiso cinco pieles de Jaguar en un establecimiento ubicado en la Carretera Valladolid – Tizimín, en el municipio de Valladolid, Yucatán.

 

Se ha estimado que actualmente ocupa menos de una tercera parte de su distribución original. En México, un censo realizado en el 2007-2010 por un grupo de investigadores arrojo una población de aproximadamente 3700 jaguares en vida libre, encontrando que las poblaciones más grandes se localizan en el sureste del país, principalmente en los estados de Campeche, Chiapas, Oaxaca, Yucatán y Quintana Roo.

 

Estadísticas que sugieren que esta especie podría llegar a desaparecer, y la posibilidad de conservar al Jaguar a largo plazo se reduce, siendo fundamental el desarrollo de estrategias y acciones multidisciplinarias para su preservación en sus hábitats naturales, por lo que se considera se deben establecer criterios serios para su protección y conservación.

 

La importancia del Jaguar en la cultura, historia y medio ambiente

El Jaguar, es una de las especies animales que más impacto ha tenido en la cultura e historia de México, primer actor de cuentos, leyendas, cosmogonías, rituales, cultos, manifestaciones artísticas y religiosas, el Jaguar es pieza clave del mundo prehispánico y forma parte esencial de nuestras raíces culturales. Especie promotora hacia una mayor sustentabilidad de nuestras interacciones con los ecosistemas.

 

Especie indicadora, ya que su presencia indica el buen estado de salud de un ecosistema, ya que hace evidente la existencia de presas suficientes para mantener la población de depredadores. Revela a un ecosistema íntegro, con capacidad de brindar múltiples servicios ambientales, y capaz de mantener viables a las poblaciones de especies de flora y fauna silvestres existentes en él.

 

La lucha en pro de la supervivencia de una especie

Los esfuerzos para conservar al Jaguar han sido limitados y se carece de una estrategia sólida y responsable, la cual solo podrá ser alcanzada a través de una amplia participación social, lo que exige la coordinación entre los distintos órdenes de Gobierno, Instituciones de Investigación, Organizaciones no Gubernamentales, Iniciativa Privada, Sociedad Civil y de las Comunidades Rurales.

 

Existen diversos investigadores, académicos y organizaciones civiles, como la Alianza Nacional para la Conservación del Jaguar, que cuentan con información sumamente valiosa, referente a las áreas prioritarias para la conservación del Jaguar. El Estado México y las instituciones gubernamentales deben comprometerse más, que el tema Jaguar sea prioritario en la agenda nacional, y establecer acciones específicas para la protección y conservación de la especie y de su hábitat, sin embargo, esta voluntad política parece no existir, tal vez, cuando las poblaciones de Jaguar estén al borde de desaparecer, exista la posibilidad, tal y como ha sucediendo con la vaquita marina (Phocoena sinus).

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