Guerras sucias, cochinas, marranas
Es cierto que las campañas políticas, aunque no nos guste a muchos de los que nos dedicamos al servicio público, son la más parecido a una guerra. Los partidos políticos y los candidatos, disputan un mismo territorio o espacio de poder, y utilizan lo que se tiene al alcance para convencer al electorado, de que representan la mejor opción disponible.

El gran problema de la mayoría, es que no entienden que lo que se disputa es la mejora de la calidad de vida de las personas que habitan dichos territorios.

Uno de las principales tácticas para generar simpatía con la ciudadanía, es la martirización del personaje en cuestión.

Algo de lo que Andrés Manuel y sus secuaces conocen muy bien, y saben hacer mejor.

Para nadie es una novedad que posterior al último debate en el Estado de México, la fallida candidata de MORENA, está sufriendo una caída vertiginosa en las preferencias electorales. El candidato del PRI repunta y hoy la distancia entre ambos, supera los 5 puntos porcentuales.

En el afán de martirizar a un personaje, para generar empatía con los más desprotegidos, con los que tienen carencias, hay que hacer parecer débil y desprotegido al producto.

Doy algunos ejemplos, el llamado desafuero. Que no fue desafuero porque no se consolido, al contrario, elevo el conocimiento y la popularidad del tabasqueño como nunca antes.

El constante apelo a que todo es un complot. Me explico, todo lo que me cachen, o exhiban o se haga en mi nombre, por propios o ajenos, es un cuatro y yo no tengo porque ensuciarme o tomar responsabilidad por ello.

El llamado desesperado de la candidata de MORENA a una alianza con el PRD, al verse superada en las encuestas y en franca caída libre. Sin argumentos ni personales, ni de servicio para garantizar, un buen gobierno. Desenmascarada y superada por el papel de la víctima que la obligaron a jugar.

El script, era bueno, una pobre maestrita, hija de albañil, que se puedo superar para derrotar a la “mafia del poder” en el estado más importante del país.

Hasta allá llega su perversidad. Lo que no se dan cuenta quienes tejen así la manipulación flagrante de nuestra sociedad, es que si la señora Delfina, es hoy por día candidata a gobernadora es porque vivió y creció en un estado que le dio la oportunidad y las condiciones de superarse y salir adelante, de sentarse en una mesa con quienes llama caciques del poder y competir con ellos.

Ahora, en una guerra de simulaciones, los amigos y cómplices del propio Andrés Manuel, tratan de martirizarlo, en un disque atentado que más recuerda a una mala producción de una película de luchadores contra momia, que a un evento real el cual por cierto ellos viralizaron.

A ningún político que se haya querido asesinar, se le ha avisado.

Sus artimañas han llegado a un límite insospechado, si son capaces de ello y además de atreverse a escribir de ello como si fuera esto una telenovela, habla más de lo capaces que son de hacer por llegar al poder que de sus buenos principios.

Confío entonces, que en el Edomex, ganarán las propuestas y la experiencia, porque la gente así lo decida, no la simulación, el miedo y la manipulación que ofrecen quienes no saben gobernar.

*El autor es Licenciado en Relaciones Internacionales. Actualmente se desempeña como Secretario Técnico de la Secretaría de Salud del Estado de México.

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Fabian A. Otero Aguilar